Diario de León
Publicado por
Isidro García GEtino PSICOPEDAGOGO
León

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A l mundo lo mueven las ideas, y hoy en cada pequeño mundo —comunidad, país, región, continente o proto-estado— hay dos mundos.

Uno, el mundo ‘progre’, el de las ideas políticamente correctas, abusivas. Mundo cerrado, sectario, impositivo, aherrojado por grupos de poder que penalizan toda libertad fuera de su obtuso pensamiento único, de su ideología de género deshumanizadora.

Dos, el mundo de la gente libre, no sometida a lo políticamente correcto. De pensamiento abierto tanto a la naturaleza como a la tradición, la historia (de grandiosa memoria), la cultura, la trascendencia y todo lo humano en su más genuino sentido de solidaridad, respeto, amor y servicio. Mundo de principios y valores con arraigo y fundamento, defensor de la vida, la familia y la libertad como cimientos de la sociedad. Patria, democracia y unidad como formas de asociación, convivencia, desarrollo y libertad.

El mundo ‘progre’ progresa rápido avasallando, aplastando todo y a todos los que no aceptan sus planteamientos (no pensamientos, que no los tienen). Van a lo suyo y lo suyo es cultura de muerte, el biocidio; lo suyo es el descarte, incluido el infanticidio y la pederastia que vienen pisando fuerte para ser pronto legales, y también la eugenesia.

Cultura de pasiones, con el insulto como arma esencial y permanente. Cultura del humanicidio, no maternidad, no familia, no compromiso ni crianza… Cultura del solo disfrute, el gusto del momento, sin responsabilidad, cargas ni prójimo. Cultura estatalista donde Papá Estado controla todo, dirige todo, maneja todo, impone todo; los súbditos no son ciudadanos, son eso, súbditos rebaño pastando en las praderas estatales regadas con deuda pública para mayor supeditación a lobbies y proto-estados de los que dependen con servilismo, limosneo, subsidiarios de la explotación y el abuso de plutócratas desalmados que ¡¡exigen porque pagan y a callar!!

Eso es lo «progre», cuyo culmen está en la implantación forzada y forzosa de la ideología de género —nacida ayer de mentes desnortadas y revanchistas, inventores de la pólvora incendiaria de cuerpos y espíritus pusilánimes; excrecencia del marxismo fracasado que renace en la nueva lucha, ahora de sexos, para eliminar cualquier vestigio de naturaleza, ciencia y humanismo—.

En países donde, antes y más que en España, ha progresado tal ideología, ya vislumbran le necesidad de dar el vuelco a la situación, ellos están de vuelta, nosotros vamos resueltos a la vorágine.

Experimentan ya el máximo desastre con la desorientación de nivel nacional, exacerbado en niños y adolescentes cebados en escuelas con la ideología que desquicia por la inseguridad y la indefensión confusas a que son sometidos; despojados de identidad y seguridad, justamente lo más necesario en edades pre y adolescentes.

Los efectos de tales situaciones son, sencillamente demenciales; y alegremente a ellas nos llevan los «progres». Para ellos todo eso es el progreso que, en aras de una supuesta reivindicación, destruyen infancia y juventud. Lo que quede será tierra quemada.

Pero puede quedar también el mundo de los libres. Libres de los fanatismos de la corrección política; libres de la cultura de muerte; libres de ideología anti-natura. Mundo que navega en la barca de la historia, que tiene memoria a largo plazo, con cultura que fluye desde unas bases judeo-cristianas con filosofía griega y derecho romano, con 25 siglos de humanismo y con apoyo en tres valores inmutables —verdad, belleza y bondad— de los que emanan otros muchos valores cultivados por los mejores de entre los muchos pueblos y grupos que nos han traído hasta aquí.

Este mundo entiende los muchos errores y fallos que su larga historia ha tenido y, a la vez, lo fecunda y valerosa humanidad que ha producido. Consciente de su momento quiere construir, mejorar, avanzar, vivificar y re-humanizar. Se rebela y se levanta para ello contra esa corriente de muerte, de selección destructiva, de venganza y de ideas anti-natura.

Es preciso elegir, por supervivencia y por imperativo natural:

—Cultura de muerte o cultura de vida

—Género fluctuante o sexo natural

—Exclusión del no deseado o inclusión humana pro vida

—Confusión institucional o educación con fundamentos

—Progresismo o equilibrio racional

—Sometimiento a la humillación o liberación con grandeza.

Nos lo han puesto así y nos alzamos para elegir. Una sociedad, incluso una sociedad poco civilizada, nunca debería construir sus leyes y sus normas de convivencia sobre la mentira, contra la naturaleza y contra la ciencia, coronándolas con la cultura de la muerte y la destrucción de su infancia y juventud.

La sociedad no puede ser una marioneta en manos del último arlequín titiritero y la troupe de la hornada fallida.

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