Desenmascarando el sanchismo
¿ Qué es el sanchismo?, es la degeneración del socialismo democrático. Y ¿qué es el socialismo democrático?, es la socialdemocracia. Y ¿qué es la socialdemocracia?, es el ejercicio de la democracia desde posiciones políticas socialistas y democráticas. Entonces, ¿son demócratas los socialistas? Precisemos. Así como los demócratas no son todos socialistas, no todos los socialistas son demócratas. Son socialistas demócratas los que han evolucionado desde el socialismo a la socialdemocracia, mientras que no lo son quienes han permanecido en el socialismo, o han sufrido una regresión —en su acepción psicoanalítica— desde la socialdemocracia al socialismo predemocrático, o quienes, a causa de un patológico desviacionismo político, han abrazado el sanchismo.
Desde la Transición hasta hoy, el PSOE ha pasado por tres etapas distintas que se corresponden con los tres secretarios generales que han llegado a la presidencia del Gobierno. La primera fue liderada por Felipe González, quien, después de renunciar al marxismo e imponer el socialismo democrático como ideología del partido, desde posiciones políticas moderadas, pragmáticas y con un proyecto de cambio, impulsó numerosas reformas, sin molestar a los poderes fácticos, ni a los partidos políticos adversarios, ni a los ciudadanos. Esta etapa, desde posiciones críticas, se la identifica por el establecimiento del PER (Plan de Empleo Rural), con el que se ha fomentado el rechazo al trabajo y la creación de grandes bolsas de holgazanes, y como la de la tres ‘c’, al caracterizarse por el cambio de ‘casa’, cambio de ‘coche’ y cambio de ‘compañera’, lo que sería, para algunos, el fracaso de la socialdemocracia.
La segunda etapa estuvo protagonizada por Rodríguez Zapatero, quien, hasta la ocupación de la Moncloa por Pedro Sánchez, había sido calificado por muchos como el peor presidente de Gobierno de la democracia, cargo al que accedió previo 11-M, oscuro golpe ‘modelo bomba’, acompañado de agitación, intoxicación y acoso a sedes rivales, y con gran entusiasmo del batallón de ‘amigos de la ceja’. ZP aprovechó para aplicar un programa personal y oculto, salpicado de frivolidades —alianza de civilizaciones—, torpezas —calificar a Otegui como ‘hombre de paz’ y «aceptaré lo que salga del Parlamento de Cataluña»—, y movido por la venganza y el revanchismo. La figura del abuelo le inspiró una nefasta Ley de la Memoria Histórica por su parcial y perversa aplicación y ponerla al servicio de destruir —Archivo de Salamanca— y de reescribir la historia, en vez de recuperar en un clima de concordia los restos de represaliados y desaparecidos. Esta etapa se identifica por la aprobación de la LOE (Ley Orgánica de Educación), que fomentó la vagancia y disminuyó el nivel de formación de los estudiantes, la ley del aborto o ‘ley Aido’, y se caracterizó por las tres ‘m’: mentiras, manipulación y marketing, además de caer en el socialismo predemocrático.
La tercera etapa es la que hoy está sometida al dictado de Pedro Sánchez, quien, por medio de otro golpe, ahora ‘modelo Frankenstein’, llegó a la Moncloa. Si bien, antes, en dura pelea entre socialdemócratas y sanchistas, las bases radicalizadas y guerracivilistas del PSOE le resituarían de nuevo en la secretaría general del partido. El PSOE, que había perdido la ‘O’ con González, la ‘E’ con Zapatero, y ahora secuestrado por Sánchez, se ha convertido en el PS, donde el populismo, oportunismo y tacticismo son sus señas de identidad, sin posibilidad de recuperar, hoy, sus esencias democráticas y socialistas. Esta etapa se identifica por haberse instaurado un sistema de ‘gobierno por decreto’, y caracterizarse por las cuatro ‘n’ que la definen: ‘nene’, ‘nini’, ‘no es no’ y ‘na de na’. Y si ante su deriva se dijo: «o el PSOE termina con Sánchez o Sánchez termina con el PSOE», sin embargo, el sanchismo se ha instalado y solo el poder y el pesebre mantienen larvada la división entre socialdemócratas y sanchistas.
Hay quien considera que el sanchismo es «un régimen de arbitrariedad y saqueo de fondos públicos perpetrado por analfabetos. Una tribu de necios que ha descubierto en la superioridad moral de la izquierda y la omnipresencia y omnipotencia en los medios de comunicación el chollo de su vida, a costa de la ruina de la nuestra» (F.J. Losantos). O «un fraude basado en los abusos procesales de la política. Un teatro con muchos más tramoyistas que dramaturgos. Un ensayo sobre el uso de la maquinaria del Estado para acabar con el propio Estado desde dentro. Por eso sólo buscan gestos, guiños. No soluciones profundas. Porque todo su pensamiento les cabe en la solapa» (A. García Reyes). Mientras que, para nosotros, y así está escrito, «el sanchismo es bloqueo y obstrucción, lo contrario al socialismo democrático», su degradación moral y política.
El sanchismo, sin ideología ni proyecto político, sin programa de gobierno, sin equipo solvente, conducido por un tirano idealista, trasnochado, radical y sin principios, enmascarado por el marketing y la propaganda, con un desbarajuste de contradicciones, negaciones, mentiras y ocurrencias sin sentido y con su regreso al zapaterismo, condena a este país, España, a un empobrecimiento moral, cultural e intelectual; a un enfrentamiento social y político; y a un grosero desprestigio de las altas instituciones del Estado —se toleran campañas contra la Monarquía, se ningunea al Congreso y al Senado, se contamina al Poder Judicial, y se humilla al Ejército—; además de cuestionar la integridad territorial con su vacía teoría de la «nación de naciones».
España es diferente y algunos hacen relojes.