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Dr. José Manuel Valle Folgueral

Ú ltimamente solo se habla de lo malo y tenemos tan buenos profesionales en nuestra tierra, que se merecen un reconocimiento público. Muchas gracias. Y no fue casualidad. Llegaste en el momento en el que más te necesitábamos, buscándote, porque el prestigio te respaldaba y yo quería al mejor para mi madre. Y no nos defraudaste. Desde el primer momento nos inspiraste tranquilidad, confianza y seguridad. Y tus manos, tus conocimientos y y tu corazón hicieron el trabajo. Cinco años después lo has vuelto a hacer. A lo grande, contrarreloj, pero lo has hecho. Eres un artesano de tu profesión, humilde y humano. Eres excelencia en tu profesión. ¡Sigue adelante! Con tu profesionalidad en constante evolución y formación, con tu humanidad y tu humildad seguirás siendo el mejor. Ese eres tú, el mejor. Mi eterna gratitud.

NURIA MORALA LÓPEZ

Felicitación a Jesús

G racias amigos del Diario de León: no me resisto a enviaros mi felicitación por el premio Mingote de fotografía a Jesús F. Salvadores, que publicáis en el periódico. Hace justicia a la raíz popular de la protagonista Celina entre la angustia y la oración por lo que se adivina preocupación ante el incendio.

Salvadores, hace como dos años, me visitaste en casa para hacer unas fotos que acompañan a la entrevista que Ana Gaitero me hizo luego para uno de los domingos de noviembre de 2016 en la sección A fondo. Desde el día de la publicación llevo en mi teléfono con orgullo aquella foto a toda página junto al crucifijo de mi despacho.

Pero hoy te quiero felicitar por el premio y muy especialmente por la defensa que has hecho de este mundo campesino ante los Reyes. Con tu maestría con la cámara y tu interés por lo sencillo que para algunos no cuenta, seremos capaces de ofrecer a los que vengan detrás la lucha de unos pueblos por mantener la historia que nos negamos a enterrar en el asfalto. Así «dejas constancia y das voz a los que casi nunca la tienen».

eutiquio castillo fernández

El más que indecente

P arece mentira lo que Pedro ha hecho a los españoles. Nunca creíamos, que fuera tan vil y tan mendaz este tipejo. Resulta, aparte del acto de bajada de pantalones, lo del sanguinario Luis Companys. O sea, que para los asesinos en rojo tiene todo el perdón que anida en su alma de color bermellón, pero para los de signo contrario ni un ápice de misericordia. A este golpista sanguinario catalán le va a dar, si no se remedia, la medalla de oro al mérito militar, como si lo viese, y al Generalísimo Franco... que se pudra entre matorrales. Este presidente ‘ocupa’ y traidor y mendaz, solamente se le debe escupir a la cara y dejarnos de tonterías. 

JOSÉ MARÍA BABOT

La soledad de los jueces

L as discrepancias en la jurisdicción española entre jueces y fiscales es inevitable mientras no se respeten las competencias de ambos, que están claramente definidas en la ley, pero que, en la práctica, no siempre son asumidas por el Ministerio Público. De ahí las sonadas divergencias, en determinados casos, como en el más reciente del juez instructor del llamado caso Villarejo que ha decidido renunciar a continuar en la Audiencia Nacional por discrepancias con los fiscales. El magistrado Diego de Egea ha alegado motivos personales para justificar su renuncia, no sin antes manifestar su malestar por el discurrir de un caso que está provocando un gran revuelo, principalmente por las cintas intervenidas al excomisario Villarejo y sus comprometedoras grabaciones. Se podrá estar o no de acuerdo con las decisiones judiciales, pero si están ajustadas a derecho deben ser respetadas, gusten o no, y muy especialmente por el Ministerio Fiscal, pues, de lo contrario, sitúan a los jueces en una postura muy incómoda. Y de ahí que, en algún caso, como en este en particular, el juez se sienta muy solo y decida abandonar. 

ENRIQUE S. ROMÁ

¿Navidad sin natividad?

A un partiendo de que los designios de Dios son inescrutables, no deja de sorprender que cuando nos creó inteligentes y libres, también nos estaba permitiendo oponernos a sus planes e incluso marginarle y hasta negar su existencia. Y en esas andamos en Occidente... Con sociedades teóricamente cristianas y muy crecidas en su orgullo por el desarrollo científico y técnico, pero donde cualquier reconocimiento público de Dios va siendo apartado de la vida pública (salvo si resulta rentable económicamente), y relegado al último rincón de la conciencia, escondido como un sentimiento vergonzosamente infantil. A este paso no sería extraño que, en un futuro no muy lejano, una fiesta de raíz y esencia tan cristiana como la Navidad acabase reducida a una deslumbrante celebración vaciada de su auténtico sentido. Una fiesta ornada de espléndidas luces y colores, con abetos, estrellas y falsa nieve, con muchos gordos de barbas blancas vestidos de rojo, donde intercambiásemos regalos pero sin recordar ni la causa ni el por qué de nuestra aparente generosidad. Una fiesta en la que habríamos olvidado que Navidad procede de natividad: del nacimiento en un pesebre de un Niño que fue el gran regalo de Dios a la humanidad.

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MIGUEL ÁNGEL LOMA PÉREZ