Diario de León

FUERA DE JUEGO

Adioses en un mar de silencio

Carlos Frá
León

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Atodo hijodealgo —las madres siempre merecen todos los respetos— le secunda/n lo que en la Justicia se denomina cooperador necesario y en el argot callejero el/los ‘palmero/s’. Pasan del guión de voceros al de sigilosos con eficacia camaleónica. Pero se resume todo bien en la vieja chanza del que observó que en un callejón había tres dando una paliza a un individuo y tras entonar el ‘esto no puede quedar así’ se sumó a la fiesta para describirlo después todo ufano: «cómo lo pusimos entre los cuatro».

Es la lamentable miseria que está muy presente en la sociedad con asuntos aberrantes como el acoso escolar (bullying) o el laboral (mobbing). Detrás, suele estar el baldragas que a golpe de cintura es capaz de subir a todo tipo de trenes y carretas, para si se hace necesario entonar la frase más deseada: ya lo decía yo...

Estos días toca cambiar el calendario en la cocina y el giro no es precisamente transitorio. Atrás quedan muchas cosas enfangadas en silencios. Quién nos iba a decir que la minería moriría en la orilla sin que nadie dijese nada. Y que la condena a muerte de las térmicas se haría sin una pancarta sindical. Resulta que esa Ciuden que era la gallina de los huevos de oro a la que le habían puesto un tapón los enemigos de esta tierra en realidad había nacido y crecido clueca. Aquello del carbón limpio y de la apuesta europea y mundial por enterrar el CO2 era una mera tapadera para que el aparato político de la ciudad energética enseñase a los bercianos a organizar magostos y a subirse a buses para conocer la comarca.

Curiosa la agenda política que, como ocurre con las tortillas mal cuajadas, acaba en el suelo al intentar darle la vuelta. Cuánto paripé y cuánto decorado de teatro cutre que se desploma a la mínima. Pero lo peligroso son las tragaderas que ofrecen quienes miden los tiempos, los gritos y los silencios para evitar daños propios. Y entre tanto fariseísmo el más curioso es el de la bancada del PP. Nada que decir. Ni al cierre de térmicas. Sumidos en el reajuste de listas, a las que también llegan cual EREs los recortes de puestos de salida.

Ya no tenemos ni plañideras. Ni quién exija alternativas de verdad. Aletargados, unos y otros. Tactismo silencioso porque para qué arriesgarse a poner la cara...

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