Diario de León

TRIBUNA

Las redes sociales, la droga del siglo XXI

Publicado por
FRANCISCO J. LÓPEZ RODRÍGUEZ PROFESOR
León

Creado:

Actualizado:

L as nuevas tecnologías, las redes sociales, han invadido nuestro territorio, nuestra casa, nuestro habitáculo, hasta nuestro propio ser, hasta tal punto, que ya no sé si soy yo o si mi persona ha sido arrebatada y cayó a merced del otro. Hay más de 40 formas de comunicarnos con los demás, de informarnos. ¿Qué son las redes sociales? Las redes sociales son plataformas digitales donde grupos de personas interactúan y crean entre ellos una comunidad virtual. Comunicarnos, interrelacionarnos, vivir informados, trasmitir información en el acto.

Hoy, en unos segundos, sabe todo el mundo lo que me ocurre, lo que sucede a los demás, noticias, informaciones. Hoy ya no hay nada oculto, todo está a merced de los miles de millones de personas que hay en el mundo, Pero ¿usamos correctamente las redes sociales? No. Uno de los problemas más evidentes que entraña el uso de las redes sociales es la adicción. Según un estudio de la Universidad de Harvard, la exposición a ellas activa las mismas zonas del cerebro que el consumo de drogas. No es de extrañar que a veces quedemos con alguien y estemos más pendientes del móvil y oigamos decir que alguien tiene que colgar una foto en Instagram y Facebook ya que es su forma ‘sana’ de sentirse bien.

Albert Einstein decía que: cualquier hombre que puede conducir de forma segura mientras besa a una chica guapa no está dando al beso la atención que se merece. Las redes sociales desvían nuestra atención. Ya se habla de la nueva droga, una compañera que arrastra al ser humano hasta el abismo y solo vive enganchado y sustraído y, como se ha dicho, ese ser ha dejado de ser él para ser y estar a merced del otro. A través de las redes sociales: discutimos, nos enfrentamos, insultamos, no respetamos la imagen de los demás y llega el punto de absorberme a mí y el resultado real es llegar a la violencia y al suicidio o extermino del otro. Jaron Lanier es un escritor, informático y compositor de música clásica estadounidense. Pionero en el campo de la realidad virtual. Estudia la incidencia de las redes sociales en la sociedad. aboga por desanclarse de las redes sociales, que fomentan la adicción y la anomia y, en general, nos hacen sentir peor y más temerosos el uno del otro y del mundo. Plantea si debiéramos abandonar las redes sociales. ¿Cómo podemos seguir siendo autónomos en un mundo en el que nos vigilan constantemente y donde nos espolean en uno u otro sentido? Estamos ante unos algoritmos manejados por algunas de las empresas más ricas de la historia, que no tienen otra manera de ganar dinero que consiguiendo que les paguen por modificar nuestro comportamiento. Dice que la publicidad es parte constitutiva de nuestra forma de vida. Pero, aun así, el funcionamiento de las redes le parece demasiado. Lo que en otra época podría haberse llamado ‘publicidad’ ahora debe entenderse como modificación continua de la conducta a una escala colosal. Somos adictos a la atención. Lo que más deseamos es que nos hagan caso.

Las personas normales suelen transformarse en idiotas, porque los más idiotas reciben la máxima atención. Este sesgo intrínseco favorable a la idiotez marca el funcionamiento de todas las demás partes de las redes sociales. Cualquiera que dedique algo de su tiempo, aunque sea una pequeña parte, a las redes sociales lo ha experimentado. Quizá no sea muy distinto de otras adicciones. Excita nuestro cerebro, pero sabemos que está mal. No se aspira más que a la atención de los demás. Pero como adictos, que ya somos, debemos pararnos a pensar si queremos continuar igual, y si la respuesta es que aceptamos nuestra dependencia.

Thomas Hobbes popularizó la frase «homo homini lupus est» el hombre es un lobo para el hombre. Se puede interpretar que, en su escrito, Hobbes da por básico el egoísmo en el comportamiento humano. La especie humana es única en el reino animal, ya que no hay correspondencia entre su dotación anatómica hereditaria y sus medios de subsistencia y defensa. Somos la especie más peligrosa del mundo no porque tengamos los dientes más grandes, los aguijones más venenosos o la piel más gruesa, sino porque sabemos cómo proveernos de instrumentos y armas mortíferas que cumplen la función de dientes, garras, aguijones y piel con más eficacia que cualquier simple mecanismo anatómico. Nuestra forma principal de adaptación biológica es la cultura, no la anatomía. El hombre provoca, dirige, hace, tolera y permite la guerra, participan directamente como soldados y mercenarios. Se producen armas y se obtienen enormes beneficios de la industria armamentística.

En la época de Miguel de Unamuno no existían las redes sociales, pero en su filosofía se deja ver un presentimiento de futuro. Un discípulo le preguntó: maestro, tenemos que ser como los alemanes, como los americanos y el filósofo le contestó: querer ser otro es dejar de ser lo que uno es. Aspirar a tener riquezas, bienes, cultura es legítimo, pero pretender ser como otro es dejar de ser lo que uno es. Cada uno tiene su propia personalidad. Einstein dice que el progreso tecnológico es como un hacha en manos de un criminal patológico. Para añadir que el mundo es un lugar peligroso para vivir; no por la gente mala, sino por la gente que nos hace mala. No sabemos a dónde se podrá llegar en el futuro con las redes sociales. Las redes sociales serán una necesidad. Los inventos son todos legítimos, pero ¿podemos seguir destruyendo al ser humano? Einstein decía: «no sé con qué armas se luchará la III Guerra Mundial, pero la IV Guerra Mundial será luchada con palos». No sé si Lanier es un pesimista, pero hoy tiene razón, porque las redes sociales te hacen un infeliz, te están volviendo un idiota. Puede ser que haya surgido un nuevo virus en esta sociedad tecnológica que te destruye y te deshumaniza. Luego estamos ante un peligro de consecuencias catastróficas. Lanier aboga por abandonar las redes sociales ya que nos estamos drogando. Se dice que a Roma no la vencieron las armas sino fue vencida por los vicios. Las redes sociales, el uso inadecuado aboca a los vicios, y serán el opiáceo que vencerá a la humanidad porque no habrá fármaco para combatirlas.

tracking