cartas al director
Soluciones políticas
sin insultos
E n este ejercicio bronco de la política que nos ha tocado vivir, nuestros representantes públicos —lejos de desarrollar un desempeño profesional acorde a lo solicitado en las urnas— nos brindan desencuentros exentos de educación. Así resuelven sus diferencias no contraponiendo otras medidas a las que consideran ineficaces, sino faltándose al respeto o insultándose. Deben creer que el afán independentista se resuelve denominando “golpistas” a unos, y “fascistas” a otros. O que el auge de Vox se frena llamando “Voxsonaros” al PP o a Ciudadanos. Es obvio que el recurso a este tipo de descalificaciones sólo retrata al que las emplea, y evidencia su debilidad programática. Si a lo anterior se le añade que en nuestro país seguimos pensando que la izquierda siempre es progresista y la derecha conservadora, que a Podemos no debemos llamarle “extrema izquierda”, pero a Vox sí es lícito subestimarle con el término “extrema derecha”, resultan más que previsibles los avances obtenidos por unos y otros. La situación económica, social y política de España es tal, que bien harían todos ellos en no perder tiempo y energía en aspectos tan poco fructíferos como desacreditarse de forma reiterada, sin plantear acciones gestoras de futuro eficaces y eficientes.
LUIS ALBERTO RODRÍGUEZ ARROYO