Freno a las quemas incontroladas
El fenómeno de los incendios forestales no es un problema sólo de la época veraniega. De hecho, los efectos del cambio climático provocan inviernos como el actual, anticiclónico, lo que favorece las condiciones ambientales para que los fuegos se propaguen con mayor facilidad.
En todo caso, la realidad evidencia que la gran mayoría de los incendios que se registran son provocados. Y ahí sólo cabe actuar persiguiendo a los culpables e imponiendo sanciones ejemplarizantes que, a falta de métodos de concienciación más eficaces, disuadan a los irresponsables de seguir actuando sin escrúpulos. Desde hace años la quema de rastrojos está regulada y controlada, pero los fuegos sin autorización y sin vigilancia siguen siendo los protagonistas de los destrozos forestales durante el invierno.
Entre estas dos realidades, una climática y la otra de irresponsabilidad, lo cierto es que en los dos últimos meses se ha disparado el número de incendios registrados en la provincia. Sólo la rapidez en atajarlos ha impedido males mayores. Se impone exigir responsabilidades.