TRIBUNA
¡Me muero de vergüenza!

C on el permiso de todos ustedes, hoy quiero dedicarme esta Tribuna a mi mismo. Pido disculpas por la autodedicación.
Y mi reflexión es la siguiente:
Lo reconozcamos o no, estamos viviendo una situación que, a fuer de la rutina que nos acompaña, parecería que hemos nacido con ella. Me refiero a la situación.
A mi alrededor escucho de continuo quejas, protestas, soluciones posibles, malas frases y muchas cosas más, todas en contra de lo que estamos viviendo. Es una pena pero así es.
Deduzco, poco mérito tengo, a juzgar por lo que vemos, que la gente está enfadada, extrañada, sorprendida y, desde luego cabreada que diría un castizo. Pero dejémonos de bromas. La situación política que está viviendo España, sorprende a propios y extraños. Claro que más a propios que a extraños.
Coincide que todo ocurre cuando tenemos varios frentes abiertos de mucha importancia. Cataluña como principal escollo comanda los temas que, con urgencia debe solucionar nuestro país.
Se acaban de celebrar las elecciones andaluzas y mi conclusión es la siguiente: Hemos descubierto a un nuevo partido que entra con fuerza a competir con lo que hay (Vox) y hemos estado a punto de tirar todo por la borda y ponerle alfombra roja al PSOE para que continuase gobernando en Andalucía, precisamente por la aparición y exigencias de este nuevo partido (Vox), para llegar a acuerdos con PP y Cs.
¿Tan diferentes somos que incluso los del mismo color o casi, se entienden con suma dificultad? ¿Pero que le pasa a nuestra sociedad? ¿O tengo que decir a la derecha española? Ese es un tema que, de no arreglarse, traerá cola y después, cuando no haya remedio nos lamentaremos. O sea, más de lo mismo.
Publicaba hace días elespanol.com que Soraya Saénz de Santamaría asistiría a la toma de posesión de Moreno Buendía como Presidente de la Junta de Andalucía pero no asistiría a la Convención del PP de Casado. Así, mire usted, así no vamos a ninguna parte. Eso sí, después se quejarán de los resultados de las urnas. Menudos son ellos.
También como situación reciente nos encontramos con el próximo debate para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Los medios ya nos han adelantado las líneas maestras que quiere seguir el Dr. Sánchez y, sencillamente, estremecen. Algo así como el 60 y tantos por ciento más de adjudicación de dinero a Cataluña. Eso entre otras cosas. Otras comunidades distintas a la Catalana, no pueden decir lo mismo. Al contrario, ven reducidos sus ingresos.
Está claro, con acciones como ésta, el presidente va a conseguir dos cosas; primero, seguir en Moncloa que es su sueño dorado, y segundo que la ciudadanía española se vuelva loca escuchando este tipo de decisiones.
¿Cuál es el fondo de la cuestión? ¿Dónde está la clave para detener tanto despilfarro y tanta decisión mal tomada?
No puede ser que el ciudadano vea la cercanía al abismo, con ese tipo de decisiones y el gobierno se dedique a celebrar lo que ellos llaman logros.
¿Dónde está la España fuerte, honrada, honesta, preparada, luchadora, esforzada y competitiva? No es, ni mucho menos, lo que nos muestran actualmente nuestros políticos.
¿Dónde están esas promesas que el presidente, cuando no lo era, le salían a borbotones por la boca, con tal de acceder al poder? Por qué recriminaba Sánchez a Rajoy que mentía y él, una vez alcanzada la gloria, miente mucho más que su antecesor?
Es tal el despecho que el vencedor tiene con el vencido que, eso, en si mismo, supone un obstáculo difícil de salvar. Queramos o no, la democracia que estamos viviendo nos viene grande. No pasa nada. Eso, como la juventud, se cura con el tiempo.
Pero ahora nos viene grande. Los problemas que estamos viviendo en cualquier otro país de nuestro entorno tendrían rápida y fácil solución. Aquí no. Ese es el precio que estamos pagando.
Y mientras tanto el Sr. Torra, presidente de la Generalidad de Cataluña, viajando a Estados Unidos donde comprobará por enésima ves que, fuera de España no les hacen ni caso.
Pero él y su gobierno autonómico, siguen siendo parásitos insaciables del doctor Sánchez y su gobierno. Tienen el triunfo en la mano, ¿“quieres mantenerte en la Moncloa”?, paga el peaje correspondiente. Así de sencillo. Y así de enrevesado.
Ese es el principal motivo, junto con otros muchos de igual calado, lo que me hace estar seriamente preocupado con el futuro inmediato de nuestra situación.
Eso es lo que, pensando en España y su actual situación sociopolítica me hace reconocer y declarar que,
Me muero de vergüenza.