Diario de León
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c Pablo José Alcover escribe con el título ‘Tsunami Vox, Vox arrasará’: «Como pasa en un tsunami, se llevará tras de sí a miles de votantes de otros partidos. Su clave del éxito son tres puntos. Primero, su gran dominio de las redes sociales. En Instagram, Twitter y Facebook, el partido de Abascal es el rey de la selva, el que ruge más fuerte en mitad de la sabana. Segundo, single-issue politics. Vox se ha documentado y tiene como referente a los think tank del partido republicano. Estos ideólogos conservados se fijan en aquellos puntos que hacen votar a una persona. Una posición clara sobre la protección de los toros, la liberalización de la caza frente a los animalistas y un aumento del presupuesto del ejército en su programa electoral son puntos clave para obtener votos en grupos de votantes. Tercero, a Vox los medios de comunicación le hacen publicidad gratuita de su campaña. Recordad a Trump: adora salir por televisión. Durante meses, la FOX, la CNN, la ABC, el Times , el Washington Post , entre tantos otros, hablaban de la política de Trump, del muro de México, de las medidas proteccionistas, de la guerra comercial a China. Todo era, sin quererlo, publicidad gratuita para el actual presidente de USA. Lo mismo hace Vox: le da igual que la gente hable mal o bien de ellos, aunque mejor sea que bien, lo importante es que se habla de ellos y sus mensajes electorales llegan a todos sus potenciales votantes. Como en una batalla, ahora en vistas a unas elecciones municipales próximas, escuchad tambores, tambores en lo profundo del bosque: llega Vox, y llega para quedarse».

c Pedro Serrano plantea una ‘Sanidad pública en urgencias’: «Recientemente sentí que algo anormal estaba ocurriendo en mi ojo derecho. Acudí a mi doctora de cabecera y esta me dio un volante para el especialista de la Seguridad Social. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, al solicitar la cita, se me da como fecha de consulta el 22 de julio de 2019; es decir, seis meses de espera sin conocer la importancia o gravedad de lo que me estaba ocurriendo. Después de dudarlo un buen rato, mi mujer me convenció de que lo más prudente era acudir a Urgencias al Hospital de León. Y así lo hicimos. Después de cuatro horas y pico (lo habitual suelen ser ocho o nueve) me atiende la Dra. Mateos Hernández (gracias, doctora, por su amabilidad y profesionalidad) y me diagnostica desgarro de retina. A continuación, en la misma consulta, me trata la lesión con cirugía láser y en estos momentos me encuentro en proceso de curación.

¿Qué hubiera pasado si hubiera estado seis meses en lista de espera?, pregunté a la doctora. Pues que seguramente hubieras tenido un desprendimiento de retina, me contestó. Y ahora yo me pregunto: ¿qué riesgos hubiera tenido mi visión y que coste, a mayores, para la Seguridad Social de no haber acudido a urgencias? Moraleja: si la sanidad pública quiere salir del servicio de urgencias, ahorrar dineros y mejorar la salud de sus ciudadanos que reduzcan al mínimo los conciertos con los hospitales privados, que las listas de espera vuelvan a tiempos razonables, que habiliten sistemas efectivos para identificar lo que es urgente y lo que puede esperar, y que no sean cicateros en el gasto en buena gestión, prevención, previsión e inversiones en personal cualificado tanto en hospitales como en el medio rural.

Claro que, a lo peor, a los políticos neoliberales, como los de la Junta, tal vez, no le preocupe el deterioro alarmante de la sanidad, pues, a menor calidad en atención sanitaria pública, mayor negocio para la sanidad privada que, por cierto, no para de crecer y de frotarse las manos».

c Jesús Domingo Martínez lamenta las ‘Apelaciones al franquismo’: «Las apelaciones al franquismo, que oímos con excesiva frecuencia, son rancias y, lo peor, una pesadez difícil de soportar cuando lo que la ciudadanía pide es que los políticos gobernantes asuman sus responsabilidades».

c Josefa Romo escribe ‘Sobre creencias religiosas’: «Hace pocos días, cayeron, en mis manos, unas páginas de un diario nacional, sueltas en un asiento del tren en el que viajaba. Me sorprendió: en tres largas columnas, trataba sobre cuestiones religiosas, de ‘vivir sin creer’ de las ‘geografías’ del más allá, para negar la Fe del pueblo. Me pregunto: ¿Por qué el interés de escribir sobre creencias, quien, al parecer, no cree en nada? Según el último barómetro del CIS, «el 69,8% se declaran católicos. Además 10 millones asisten regularmente a Misa»; además, habría que sumar «muchos otros que no pueden asistir a la parroquia y optan por seguir las celebraciones a través de la televisión pública», con ‘una cuota media de espectadores de un 6,6% frente al 2,6 de la cadena’. Y hay muchísimos que, sin ir a misa (distintas motivaciones), rezan. Me da la impresión de que quien así escribía, piensa o quiere hacer pensar que la Fe se ha extinguido. Los domingos, las iglesias de la ciudad están atiborradas de fieles, excepto en verano, que casi se vacían y se llenan las de los pueblos.

El corazón de tantos hombres sensatos, siente que hay algo más allá de lo que aquí vemos y tocamos; sabe que existe Dios. Quien cree encuentra motivos para vivir, y razones serias para ser feliz. Quizá, por eso, me dijera un hombre de negocios: ‘me dais envidia los que tenéis Fe’».

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