¿El gallo negro?
Hay debates que en ocasiones no se sabe muy bien dónde surgieron pero que poco a poco se imponen en la ciudadanía. Y uno reciente que se puede escuchar en las calles o en alguna barra de bar en la parte antigua de la ciudad es cuál es el color que tiene ahora el gallo de San Isidoro. En la torre de la histórica basílica leonesa existe un gallo que generó interesantes novedades cuando fue bajado a tierra durante una restauración del templo. Entonces optó porque este símbolo de la ciudad, que da nombre a este espacio del Diario, se quedase a resguardo en el museo. Se hizo una réplica a lo más alto del edificio y parece que con el tiempo ha ido evolucionando como consecuencia de la exposición al aire, la luz, la lluvia o las temperaturas. Y no son pocos los que defienden que se ha puesto negro y que ya no es el gallo de San Isidoro tal y como había presidido desde siempre la vida del casco antiguo de la ciudad. Ya se sabe que las réplicas son eso, reproducción en otros materiales y con unas condiciones distintas, y parece que el paso también optó por seguir otro camino.