TRIBUNA
Que viene el coco
A los niños de la posguerra y muchos años después cuando se quería llamarles la atención por sus actuaciones inocentes se les decía que venía el coco. Cuando ya empezaban a andar o bien se alejaban unos metros de casa se les decía que venía el lobo, o que los llevaba el hombre del saco, y no digamos en sus pequeñas correrías infantiles que venía el sacauntos. Es decir, se les inculcaba el temor para que no actuaran de tal o cual manera.
Hoy la política se ha convertido en acusaciones, en temores porque tal o cual partido puede ser el coco, el lobo. Parece ser que llega Atila, rey de los hunos y, donde pisa el caballo de Atila, no crece la hierba. Es decir, estamos infundiendo el temor, el miedo. Antes de que crezcan las criaturas ya las estamos calificando con toda clase de improperios son: la ultraderecha, el fascismo, el nacismo. Parece ser que el bigotín de Hitler vuelve a perseguir a los judíos y los lleva de nuevo al sacrificio en los campos de concentración. Por otro lado, parece ser que resucita Mussolini dirigiéndose a Roma y descabalgando al rey Víctor Manuel II y se apodera de la ciudad. Pone firme al papa e impone el fascismo en toda Italia. De nuevo, aparece en el cielo azul el avión, el Dragon Rapide, con el general Franco que viaja desde la base de Gando en Canarias hasta Tetuán para ponerse al frente de la sublevación y asestar el golpe militar inicio de la guerra civil.
Es decir, a los españoles se les está infundiendo múltiples catástrofes algo así como que va a venir una lluvia de fuego a imagen de Sodoma y Gomorra y destruirá la ciudad, el suelo patrio, etc. ¿Por qué el miedo a esta nube? Los partidos políticos tradicionales son los culpables de los nuevos sacauntos. La corrupción, la pérdida de sentido patrio, la falta de unidad da lugar a ese lamento de: me duele España. España se está desgajando. Los españoles hoy estamos enfrentándonos. Aún más, los españoles de verdad, estamos cabreados, malhumorados, nos estamos embraveciendo, la sangre empieza a calentarse y la bravura del toro hispano está a punto de salir a la plaza y si no tenemos un gran espada el morlaco se lo va a llevar por delante. ¿Por qué esta amenaza de destrucción y fuego en los políticos? Porque para muchos puede significar acabar con el chollo.
Andalucía es un ejemplo extensible a toda España. Nunca en democracia en el suelo andaluz se construyeron tantos cortijos, a parte de los que tiene de los grandes terratenientes o señores de capa y espada. Se crearon muchos otros para vivir a cuenta de los presupuestos y del dinero de todos los españoles. No sé lo que sacarán los nuevos próceres cuando levanten las alfombras. Presumiblemente muy poco ya que en su día las pesetas y después los euros se esfumaron. Se regaron muchas tierras secarrales, que siguen improductivas. Se crearon múltiples instituciones. Por ejemplo, se sabe que el Instituto de la Mujer, ese que tanto se habla de la defensa de las mujeres, para prever la violencia de género, educar a las mujeres para que se defiendan fue regado con más de 45 millones de euros y solo llegó al fin unos tres millones, los demás se quedaron en las uñas de los múltiples enchufados, paniaguados, dedicados a la demagogia y adoctrinamiento para que, bien pagados, salgan a la calle a protestar contra todos aquellos que pretender sacar a la luz tan magna corrupción.
Porque no olvidemos que las cencerradas de muchas manifestaciones no son gratis. Sus organizadores están muy bien remunerados porque su misión es vociferar en la calle como cualquier charlatán de plaza. Este país está, como dije, cabreado. A la patria se la desprecia. El Gobierno anterior de Rajoy con su mayoría absoluta permitió la preparación del incendio catalán. Se les entregó euros a espuertas se regó la confabulación y no sé si consciente o inconscientemente se engordó a los hijos que serían después los traidores de la patria.
A este Gobierno actual que accede al poder con los votos de: independentistas, terroristas vascos, terroristas de la recuperada Terra Lliure y toda la calaña pagada con el dinero de todos los españoles aúpan a un presidente que prolifera al viento sonoras palabras de que viene el saca untos o el tío del saco. Por todo esto, los españoles nos levantamos contra los traidores y si hoy hay alguien que propone: defender la unidad de la patria; defender que la educación y la sanidad vuelva al estado; que la comunidad autónoma de Cataluña debe ser intervenida. Que debe haber una educación y un sistema educativo único. Que se debe defender por igual al hombre y a la mujer que se debe castigar la violencia de género en justa medida etc. los demagogos anuncian al viento que viene: la ultraderecha, la extrema derecha, el fascismo, el nacismo.
Hay que aislarlos porque vuelve Atila. No. El problema es que puedo perder el sillón. Puedo perder el avión. Puedo dejar de viajar gratis. Ya no puedo hacer excursiones de placer a cuenta del Estado. No puedo ir a los conciertos en el Falcon. Demagogia es que hay que asaltar los cielos. Cortar los desahucios. Hay que implantar la justicia social. Hay que defender a los okupas, pero resulta que compro un palacio porque he tenido unos hijos y deben crecer en la comodidad. Y ahora tengo criados y guardia pretoriana y mis lamentos y mis predicas demagógicas sirvieron para asegurar mi futuro y mis promesas siguen porque el paraíso comunista no es cuestión de alcanzarlo en un año. Con el tiempo, llegaremos al oasis, pero solo beberán el agua unos pocos. Por eso, quiero difundir que viene el coco, porque peligra mi futuro. Si se demuestra que el lobo es muy feroz y el saca untos arrebató la inocencia de los niños entonces la sociedad se levantará contra el jefe de la lobada y lo recluirá en las zahurdas de Plutón. Porque a la mayor parte de los españoles les da asco el espectáculo al que estamos asistiendo, la cutrez inextinguible de nuestra clase política. Mientras tanto, no viene el lobo y si con el coco llega aire fresco para delatar, denunciar la corrupción, la prebendas y, sobre todo, asaltar a los cortijos de los nuevos ricos que pasaron de la choza al palacio engañando a todos los desvalidos y regando de euros a los súbditos y no se pierden las libertades, pues bienvenido sea. Si los cocos que llegan son para defender la patria y traen bienestar entonces que esos cocos se multipliquen e inunden de larvas el territorio patrio.