EDITORIAL | La abolición de los ‘dedazos’ y los ‘cuneros’
El término ‘cunero’ se acuñó en el siglo XIX en España, cuando empezó la práctica de trasladar personas de territorio para incluirlas en las listas electorales. Es una fórmula que en el fondo esconde importantes dosis de caciquismo, de garantizar la presencia en las candidaturas de los más próximos maniobrando para situarlos en lo que se denominan como puestos de salida. Después de 40 años de Democracia en España serían incontables los casos registrados, a los que la provincia de León no ha sido nada ajena. Y de nuevo vuelven a estar sobre la mesa este tipo de prácticas en unas fórmulas de elaboración de candidaturas que al final parecen más cuestión de ‘guerras’ que de auténticos debates de propuestas y de personas. El problema de los ‘dedazos’ y de los ‘cuneros’ parecía que se solventaba si se implantaban las primarias en los partidos, pero la experiencia también muestra que los dirigentes de los partidos no quieren correr riesgos y señalan abiertamente quienes son sus favoritos para intentar que los militantes los voten. El debate sobre las listas abiertas y las fórmulas de democracia interna en los partidos parece que seguirá abierto más tiempo en España.