TRIBUNA
Igualdad se escribe con L de libertad

H oy, 8 de marzo, la sociedad española y mundial conmemora el Día Internacional de la Mujer para recordar los esfuerzos pasados y los retos futuros en el camino hacia la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, es decir, entre todos los ciudadanos.
Y quiero resaltar el matiz que supone hablar en la afirmación anterior de ‘igualdad de oportunidades’. No de la ‘igualdad’ a secas, pues no hay dos seres humanos iguales, sino de ‘igualdad de oportunidades’: un principio natural, propio de las sociedades libres y democráticas, por el que a todas las personas, con independencia de su género, raza, religión o cualquier otra condición le asisten los mismos derechos y atienden a las mismas obligaciones.
La igualdad de oportunidades, como digo, es natural y propia de las sociedades libres. Es decir, está íntimamente relacionada con la libertad. La libertad de elección, de decisión, de opinión, de religión,… todas ellas tienen un denominador común: son derechos de cada ser humano. Es decir, la libertad es un derecho individual. Quien es libre es la persona, no el colectivo. Es la suma de la libertad de cada individuo lo que sitúa a una sociedad más cerca de la plena libertad y, por tanto, de la igualdad de oportunidades. A más individuos libres, más cercanía a la igualdad completa.
Sospechen, por tanto, de quienes por un supuesto bien mayor, —siempre del colectivo y nunca del individuo— le indican cómo tienen que pensar, qué gustos han de tener, qué profesión han de ejercer o, incluso, quiénes son sus supuestos enemigos. Desconfíe de quien le limita su capacidad autónoma de decisión para pertenecer a un colectivo diverso, plural y que no tiene propietarios, las mujeres, o para ejercer un principio que nuestra Constitución consagra para todos, la libertad. Desconfíe, porque esos solo les llevarán a ustedes —y a la sociedad— al totalitarismo y la confrontación sinsentido e irracional.
La igualdad de oportunidades en una sociedad moderna como la española no es propiedad ni bandera de unos pocos, sino de una gran mayoría de ciudadanos que creemos en ella. Ya lo dijo la pionera en España del sufragismo, Clara Campoamor, en su discurso de 1931 en el que defendió el derecho al voto de las mujeres españolas ante el Congreso de los Diputados: «No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo». Esta histórica mujer española ya defendía en aquel entonces que la igualdad de la mujer no se debía corromper llevándola hacia una ideología determinada o de enfrentamiento entre hombre y mujer, sino viéndola como adición natural de una convicción más extensa: la de que todas las personas nacemos iguales y debemos permanecer siéndolo a todos los efectos.
Es imposible construir una sociedad de personas en igualdad si la inmensa mayoría de quienes la integran no creen en ello. La igualdad de oportunidades, por tanto, no se construye desde el enfrentamiento ni la apropiación sino desde la convicción y el acuerdo. Sí, ‘igualdad’ también se escribe con ‘a’ de ‘acuerdo’ porque no se puede construir la igualdad contra nadie, y menos por confrontación con otros colectivos o géneros. Para caminar en favor de la igualdad no se necesitan rivales, y menos artificiales o impostados, sino aliados.
Y así lo entiende el Partido Popular y así es como nos aplicamos en los diferentes gobiernos de todo ámbito cuando gobernamos. El PP no solo ha estado en todos los grandes consensos en esta materia sino que es el partido que ha liderado las políticas de igualdad entre españoles, cualquiera que fuera su condición. Así lo de muestran los datos del que es el método más eficaz para alcanzar la igualdad de oportunidades, el empleo, y más concretamente en este caso, el empleo femenino. El Gobierno de España del Partido Popular logró reducir el desempleo femenino desde la tasa en la que lo había dejado el PSOE en 2011, un escandaloso 23%, hasta el 16% en 2018. Lo mismo se puede decir de la diferencia entre los ingresos entre hombres y mujeres, discutible en sus causas pero que, en todo caso, descendió en 2018 durante el Gobierno del PP hasta un 14%, situándose por primera vez por debajo de la media europea y 5 puntos por debajo del 19% existente durante el Gobierno del PSOE.
Más allá de estos importantes logros en materia de igualdad, el PP también ha tenido un relevante papel en la lucha contra la violencia de género. Fue un Gobierno del PP quien aprobó el primer plan de acción contra la violencia doméstica en 1998 y la primera ley reguladora de la orden de protección de las víctimas de violencia en 2003. También el PP, en este caso en la oposición, acordó y pactó la Ley Integral contra la Violencia de Género en 2004. Por último, el Gobierno popular presidido por Rajoy, tras anunciarlo en su discurso de investidura de 2016, lideró y aprobó el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, dotándolo de presupuesto por primera vez en 2018, 200 millones de Euros, e implicando en ello a todas las administraciones del país.
A nivel municipal también hemos realizado políticas activas en este terreno durante estos casi cuatro años. Políticas basadas en el consenso y con el único objetivo de caminar hacia la plena igualdad de oportunidades y la protección de las víctimas de violencia de género. Sin confrontaciones, sin exclusiones, sin hacer ejercicios de contorsionismo absurdo con nuestro idioma, sin lemas efectistas pero ineficaces y, por supuesto, sin restar ni un ápice de libertad a ninguna persona, hombre o mujer.
Así, desde que asumí la alcaldía de León en 2015, el Ayuntamiento de León ha multiplicado por 5 el presupuesto destinado a igualdad. Este compromiso político y presupuestario ha hecho posible actuaciones como las ayudas para la mejora de las casas de acogida, el desarrollo de proyectos destinados a la concienciación y prevención de la violencia de género, la puesta en marcha el V Plan de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres de León o el proyecto para alcanzar el Primer Plan de Empleados del Ayuntamiento de León. Y así hasta 16 nuevas actuaciones y programas en materia de igualdad y contra la violencia de género apostando por la participación, la promoción laboral, la visibilidad de la mujer y la concienciación desde edades tempranas.
Un esfuerzo constante que, por otro lado, no nos instala en el conformismo. Vamos a seguir trabajando para lograr una sociedad en la que todos sus miembros convivan en igualdad de oportunidades. Para ello, en el Partido Popular contamos con todos, porque un reto que es de toda la sociedad solo se alcanza con la suma y la aportación de todos, sin exclusiones ni restas absurdas.
¡Feliz día a todas las leonesas!