Diario de León
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El padre invisible

E l Día del Padre en España es, desde hace ya mucho tiempo, poco menos que anecdótico. No hace falta más que ver algún anuncio en televisión y darse cuenta que se acuerda uno en la tesis antes de los compañeros de pilates, que de ese señor invisible que está sentado en un sitio discreto y lleno de orgullo que seguramente le pagó los estudios. La cuestión es que, a excepción de la Comunidad Valenciana, el Día del Padre es una fecha con la que se juega en el calendario. Cuando conviene es festivo y cuando no, laborable. Concretamente este año, el 19 de marzo es día feriado en menos de un tercio del total de las Comunidades y Ciudades Autónomas. ¿No sería apropiado trasladar el Día del Padre a un domingo? Recordemos que el Día de la Madre ya se cambió en España hace más de 50 años al primer domingo de mayo (anteriormente se celebraba el 8 de diciembre). La mayoría de países europeos e iberoamericanos festejan el Día del Padre el tercer domingo de junio. Esto permite que los hijos puedan reunirse con sus padres en un día festivo sin colegios ni obligaciones laborales que lo impidan. Además, se mostraría una especial sensibilidad hacia los padres con régimen de custodia compartida. Conformarse con recibir un dibujo por Whatsapp no sería la mejor manera de celebrar un día tan especial. Han pasado sólo unos pocos días desde el 8 de marzo, pero que nadie entienda que esta petición está detrás de revanchismos o posturas sexistas; nada más lejos de la realidad. Precisamente lo que se busca es la igualdad en derechos y oportunidades en el entorno familiar. No se trata de una reivindicación exclusiva de hombres, sino inclusiva de una sociedad más justa que dé visibilidad a este día porque… ser padre, compensa.

Francisco M. Gallego Santos

La desidia en Villaquilambre

H ace unos dos años presente por escrito en el Ayuntamiento de Villaquilambre una queja respecto a la falta de limpieza de las aceras de la localidad de Villaobispo. La queja iba acompañada de algunas fotos de la porquería acumulada tras años de desidia. No obtuve respuesta alguna. El último día del año 2018 me decidí a escribir de nuevo, esta vez por correo electrónico dirigiéndome al concejal de Urbanismo, Infraestructuras, Obras y Alumbrado Público. En dicho correo manifestaba de nuevo mi descontento con la limpieza de las calles de la localidad de Villaobispo. Lo cierto es que se está llegando a un punto en que no solo ofende al sentido de la estética sino que se llega a la insalubridad. Calles llenas de basura durante días (me he molestado en controlar desperdicios concretos, sí, he llegado a ese punto), contenedores a rebosar cuyo contenido dispersa el viento, aceras que no han sido limpiadas, mucho menos lavadas, en años (¡¡¡) con excrementos y otras ‘lindezas’ incrustados. En fin, un poema. Y también preguntaba si parte de los impuestos que se emplean en tonterías como ‘la gran chorizada’ y otros eventos ‘de categoría’ no podrían emplearse en mantener nuestros pueblos dignamente sin que dé asco pasear por las calles. De nuevo muestran su falta de educación y no se molestan en responder. Los ciudadanos importamos más bien poquito. Tal vez la cercanía de las elecciones municipales les anime a coger el mocho y un cubo de agua para restregar aquí y allá. Ya se sabe que hay que hacer un poco el paripé para arañar el voto que les permita vivir del cuento otros cuatro añitos.

María Concepción Gómez Rodríguez

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