Guardianes de su intimidad
L as encuestas son una foto fija de las tendencias políticas en un momento dado. Y entre sus objetivos se encuentra averiguar el porcentaje de aquellos que aún no saben qué papeleta elegirán y que, en muchos casos, seguirán en esa confusión hasta el día de la apertura de las urnas. Pero, ¿de verdad no saben, o es que no quieren dar cuenta de su opción? No habría que descartar que un porcentaje importante de los que aseguran no haber decidido el voto en las elecciones del 28 de abril no quieran divulgar lo que camuflan en el último rincón de su alma. Y puede que tengan razón: conscientes del Gran Hermano en que estamos sumidos, que conoce nuestros hábitos culturales, los saldos de las cuentas bancarias, el lugar de las vacaciones o la talla de los pantalones, reservar el sentido del voto es casi un tesoro de intimidad.
Cuando alguien dice que no sabe lo que va a votar, los expertos introducen una serie de indicadores para tratar de encontrar sentido a esa evasiva respuesta. Eso conduce a los partidos a emprender una carrera para captar al indeciso que ante la compleja y, a veces, agobiante oferta cada vez lo tiene más complicado. Aquellos que elijan en el último momento no marcarán tendencia, aunque su decisión será determinante. Por ahora, el PSOE lleva las de ganar y las otras cuatro fuerzas políticas en liza se mueven en distancias más cortas entre sí. Eso complica acertar con los pronósticos.
El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos, tuvo la valentía de poner en duda alguna de las conclusiones provisionales de su propia macroencuesta sobre los comicios del 28 de abril, basada en unas 16.800 entrevistas personales.
Tezanos así lo reconoció a Pepa Bueno en la cadena SER, aunque subrayó que esta vez se trata de una «reflexión muy gorda»; casi tan trascendente como la que tomaron los votantes en 1977, en aquellas primeras elecciones libres para elegir a los diputados y senadores en las nuevas Cortes Generales. O en 1982 cuando España se despertó en la socialdemocracia de Felipe González.
¿Cuál es la situación? La decisión del voto la toman con más facilidad los ciudadanos bien insertados en la sociedad porque, interpreta el politólogo y editor de Politikon, Pablo Simón, son más proclives a ir a las urnas al pensar que la elección tendrá un impacto decisivo en su día a día.
Lo que es evidente es que, a grandes rasgos, las tendencias conocidas de los votantes coinciden en la mayoría de las encuestas: notable subida del PSOE, contratiempos en el PP y en Podemos, parón en Ciudadanos, subida de Vox contra viento y marea, y entre los independentistas tirón hacia arriba de Esquerra Republicana. Pero, el día después, ¿qué?