Diario de León
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c Nuria M. Quevedo escribe sobre ‘Alienación parental y sociedad’: «Pertenezco a un colectivo formado por padres y madres afectados por la alienación parental. Hay quien a este fenómeno lo llama inculcación maliciosa, interferencia o manipulación desvinculadora. Pueden llamarlo como quieran, los afectados sabemos que es una forma de maltrato emocional intrafamiliar con la intención de destruir al otro progenitor cuando el odio se ha instalado en el lugar donde antes había amor.

Cuando un progenitor decide utilizar a su propio hijo para destruir al otro, entonces estamos ante este problema. Aliena a su hijo, es decir hace ajeno a su propio hijo respecto del otro progenitor. Las estrategias utilizadas son diversas, pero el descrédito, el menosprecio y la difamación son los recursos que utiliza el alienador inculcando en su propio hijo una imagen distorsionada de su otro progenitor.

El daño emocional, psicológico, es devastador. La principal víctima es al final el niño o adolescente que se encuentra ante esta situación. Acabará siendo el propio hijo, quien ejecutará, apretará el gatillo, en contra de su otro progenitor.

Las heridas emocionales son invisibles, y esta baza que el alienador conoce y aprovecha, le proporciona la oportunidad de ensañarse impunemente.

Es importante que la sociedad reconozca esta problemática y no devenga cómplice aliado del alienador. Las consecuencias son destructivas, tanto para el hijo que crecerá con un importante transtorno afectivo con consecuencias para su salud mental, como para el otro progenitor que sufre el injustificado rechazo de sus propios hijos.

Es muy doloroso ver como cada día somos más los afectados. Es muy difícil aceptar que la sociedad sea ciega ante este problema, anteponiendo los prejuicios (alguna cosa habrá hecho para que su hijo lo rechace) a la defensa de unos valores familiares que deberían ser la base de una sociedad sana. La afectividad paterno filial debe protegerse, a veces, del mismo individuo que no tiene reparos en utilizar a sus propios hijos como soldados del odio.

La alienación parental, o como quieran llamarlo, es un indicador de que algo no va bien en nuestra sociedad en la manera que tenemos de relacionarnos, tanto en la vida pública como privada. Hasta que tomemos conciencia de ello, como la sociedad lo hizo antes en otras tantas cuestiones, y aprendamos a relacionarnos enlazando afectos en lugar de romperlos.

En plena campaña electoral, ver como políticos se desacreditan unos a otros en lugar de centrarse en exponer sus programas, forma parte de esta mal sana manera de relacionarnos».

c Víctor Mengual Arrufat titula su escrito ‘Notre Dame y la riña de gatos’: «He estado pendiente del incendio de Notre Dame en París. Una tragedia para la cultura occidental, y así, de inmediato, lo ha considerado el Gobierno Francés en bloque y Macron, su presidente. Han sido ágiles y han buscado soluciones. En cinco años, en el año que se celebre la Olimpiada en París, estará restaurada invirtiendo el Gobierno un montón de millones para ello.

A todo el parlamento y al pueblo francés les ha parecido estupenda la decisión porque todos consideran la Catedral como patrimonio cultural galo, por lo que nadie ha criticado la medida. Eso es lo que yo envidio de los franceses, alemanes, ingleses etc.: la unión.

Ante esta noticia catastrófica, yo no he podido evitar hacer un ejercicio de empatía y preguntarme: Si el Gobierno español hubiera actuado del mismo modo, o, por el contrario, hubieran entrado en las cotidianas y eternas guerras políticas entre partidos sin dar soluciones. Si el incendio se hubiera producido en alguna de nuestras espectaculares catedrales: la de Burgos, de Sevilla de Granada, de Toledo, etc. ¿Qué hubiera pasado?

España está desunida por los propios partidos que se han encargado de mantener las heridas de aquella guerra de hace ya, casi, un siglo, para asegurarse los votos de las dos Españas.

¿Se hubiera reunido el Gobierno para reconstruir la catedral o hubiera sido otra pelea de gatos más?».

c Ángel Alonso escribe que ‘La vejez debe de hablar... la vejez no estorba...’: «Los llamados ancianos ‘societarios’, sentados en los umbrales de un infinito ‘muy personal’ y nada político, tienen la gran ventaja de que su discurso no busca remuneración sino garantías de futuro para todos aquellos, que tras ellos y sin pedirlo, tendrán que labrar la tierra que ellos dejan. El organigrama político, sin embargo, reorganiza su vida en un sin fin de actividades de salón... de viajes con bufet... de charlas sin preguntas... en definitiva, de ‘soledades organizadas para que no molesten’. Esa es la realidad. La vejez, sin embargo, debe de hablar... Relatos con huellas de experiencia... Relatos con huellas de comprensión... Relatos objetivos porque a esa edad lo subjetivo irá siempre al crematorio. La Vejez, lleva escrita la historia en cada arruga de su cuerpo... La vejez no necesita memoria histórica... ¿por qué?... Porque todos ellos saben que lo importante es un futuro de convivencia constructiva... de progreso colectivo... de soñar en crear ilusiones... porque la ley del péndulo siempre amenazará con repetir lo que ellos ni siquiera quieren recordar. Por ello, la vejez debe recordar sus experiencias... una vejez silenciosa nunca dejará herencias de futuro...».

¿Cree que deberían determinarse por ley las fórmulas para los debates entre los candidatos?

SÍ 59%

NO 41%

Considera adecuada esta coincidencia de calendarios electorales que se produce en España en estas semanas?

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