EDITORIAL | Pérdida social, sanitaria y laboral en León
El anuncio de que se inicia la liquidación de la Clínica Altollano es una pésima noticia para León. Tras 21 años de actividad, con más de 160.000 pacientes atendidos, se prepara el cierre de un establecimiento sanitario que cuenta en estos momentos con 115 trabajadores directos y con un total de 65 médicos colaboradores, a los que se une la veintena de operarios relacionados con los servicios de lavandería o cafetería. El final de Altollano, si no llega una alternativa a tiempo, se une al de la Clínica Otazú, la penúltima víctima de un proceso de clausura de este tipo de establecimientos que integraban un mapa que fue más amplio en el pasado. El daño con el final de Altollano se extiende a todos los órdenes en la ciudad.