Diario de León
Publicado por
Isidro García Getino psicopedagogo
León

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E n la campaña de las generales leí mucho y encontré algo; de autor desconocido copio: «Solo suena la verdad de labios que ni esperan ni temen nada; eso es una persona libre, por eso es tan perseguida y demonizada la libertad desde partidos, prensa y grupos opresores».

No me importa quien gobierne, me importa que se impongan ¡tantas leyes! que limitan la libertad, a los individuos y a la sociedad. Sobran muchos legisladores; en el Parlamento sobran 200 de los 350, en el senado sobran 100 y en el Gobierno sobra todo decreto ley; esos decretos son imposiciones de quien manda, no de quien gobierna. Quien manda es PS, ¿quién gobierna?

El problema no es que haya leyes, que son necesarias. El abuso es por la infinidad de leyes dictadas para perjudicar a unos en beneficio de otros, por ello el «bien común» queda pisoteado. Cuantas más leyes, menos bien común que es la función del gobernante.

Nuestro poder legislativo (Parlamento) no puede justificar a tanto parlamentario sobrante. Muchos de ellos se dedican a buscar propuestas de ley para beneficiar a quienes les votan, o bien nuevos caladeros de votos (es una miseria de las infinitas que tiene la partitocracia); lo de menos es a quienes perjudican, importa los votos que pueden maniatar. Lo mismo sucede con los decretos ley, son para garantizarse tal o cual colectivo votante. El bien común brilla por su ausencia tanto como PS brilla por su presencia.

Yo, y muchos españoles votamos ¡contra!:

—Leyes ideológicas: la ideología no se legisla, es libre; excepto en fascismos…

—Leyes decretales: son partidistas y, por tanto, anti-bien común ¿Lo sabe PS?

—Leyes represoras: son tiránicas, estado perseguidor a base de mordazas.

—Leyes sobre historia: son falsas por no ser historia, y perversas, van contra otros.

—Leyes de género: son anti-natura, anti-biología y anti-ciencia, por tanto, anti-ley.

—Leyes pro-feminismo: discriminan a la mitad de la población y a muchas más.

—Leyes pro-etarras: se hacen directamente contra el 99’99% de la sociedad.

—Leyes confiscadoras: van contra todos, en especial los asalariados, nuestra productividad en juego, pero el gobernante tiene que gastar.

—Leyes lgtbi++: enfrentan a la sociedad, benefician a nadie y crean revanchismo.

Y muchísimas otras leyes que de forma agrupada podemos nombrar (en cada grupo hay varias o muchas leyes incluidas): Leyes ocupa, mafiosas, llamada (invasoras), adoctrinadoras, mentirosas, de despilfarro, leyes chiringuitos, nepóticas, de amnistía, leyes anti-familia, anti-empleo, anti-niños, anti-educación, anti-conciencia, anti-vida, anti-objetar y disentir, leyes pro-lobbies, pro-subvencionismo, pro-partitocracia, etc.

Son todas contra la ciudadanía y siempre ¡contra el bien común!, por lo tanto son desgobernanza, porque van contra la función del Gobierno que es buscar, mantener y promover el bien común, que no es lo mismo Sr. PS que el bien propio.

Nuestra «democracia» es muy legisladora porque hay tanto sobrante en el Parlamento que necesitan buscar algo legislable para no aburrirse. También los parlamentillos autonómicos, en los que sobran todos los que pasan de 20-30. Siguen legislando, inventan normas, limitan, coartan, impiden, aherrojan,... para no aburrirse y para favorecer a unos pocos perjudicando a la mayoría y al bien común.

Leyes, las justas solo. Leyes que promueven el bien común directa y exclusivamente. Leyes que se cumplen. ¡Y ni una más!

Leyes que no se cumplen, es el otro factor del mal gobierno. La Ley de Leyes (Constitución) no se cumple y, a cambio, se imponen miles de leyes que sobran, perjudican, dividen y mangonean. Siempre desgobiernan.

Yo voto ¡contra! toda ley que amplía, que limita, que contradice, que desvirtúa la Constitución; y eso es lo general masivamente de las leyes aprobadas desde aquella, es la forma que tiene el Gobierno para no cumplir o soslayar la Constitución. El enemigo es la mentira.

El Legislativo está sobrecargado de gentecilla que sobran allí. España progresaría mucho en bien común recortando parlamento y parlamentillos; un tercio de los actuales no-representadores sería más que suficiente.

La proliferación de leyes viene a reconocer que ¡no educamos! y, por ello, imponen, amedrentan, amenazan y amordazan a quienes cumplen porque los otros «pasan» de leyes.

Sobre-legislar es reconocer lo mal que se gobierna, lo mal que se protege el bien común. Éste solo se protege con auténtica educación de la ciudadanía, jamás con leyes contra ella.

Yo he votado y seguiré votando ¡contra! tantas leyes que discriminan, que matan, que imponen, que apoyan lobbies, enfrentamientos, chiringuitos y que limitan a las personas.

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