TRIBUNA
26 M, el día de las notas en San Andrés

E l pasado mes de junio de 2015, se abría una nueva etapa en la historia democrática de San Andrés, para algunos era nuestra primera incursión en el mundo político desde el punto de vista de la representación, un periodo que se abría con toda la ilusión del mundo. Y parece mentira que esté a punto de agotarse, cuatro años que han pasado como un suspiro en los cuales, sin duda, los pensamientos y los tiempos han cambiado, todo ha cambiado. Entonces me pregunto, ¿hacia qué dirección?
A nivel general, uno puede sacar muchas conclusiones, pero desde un punto de vista municipal, que es lo que nos toca mirar ahora, sin duda las cosas ya no son como antes. Una de ellas es que las formas de información son otras: ahora cualquiera está a un solo «clic» de saber todo lo que pasa en su Ayuntamiento, esto implica que los vecinos de San Andrés saben quién es quién.
Es más, en cierto modo, es como si hubiéramos vuelto a una de esas entrañables escuelas en la que los profesores sois los ciudadanos, y los alumnos los representantes políticos, ¿por qué?
Muy sencillo, porque esa autoridad es la que pone las notas al final de curso, de un curso que dura cuatro años, eso sí. Sabéis quién propone qué, quién lleva haciendo los deberes día a día durante cuatro años, quién no ha venido a clase?… y también saben, y esto es lo más importante, quién ha estado copiando, quién quiere aprobar el curso desde la constancia y quién aprovechándose del trabajo de los compañeros.
Algo que parece tan inocente y anecdótico, lo tenemos que ver en un Ayuntamiento con unas particularidades como es San Andrés del Rabanedo. En esta peculiar aula hemos visto de todo durante estos cuatro años.
Pero lo que más nos duele, no por nosotros, sino por nuestros convecinos, son las formas de desprecio de varias siglas de ámbito nacional que se presentan ante ellos, copiando a los demás, o prometiendo hacer unos deberes que no han tenido interés en hacer antes.
¿Ponemos algunos ejemplos? En estos días de campaña tenemos que ver cómo el compañero leonesista es molesto para los demás. Nos echan de las farolas, nos echan de los debates, y no solo eso, sino que hay partidos mayoritarios que quieren copiar el trabajo realizado estos años.
Tenemos que ver cómo quienes llevan tres décadas gobernándonos desde Valladolid ahora nos prometen mejor transporte, luchar contra la despoblación o adecentar el Centro de Salud de Pinilla. Ellos que podían, ¿por qué antes no y ahora sí? ¿por quién nos tomáis? Pero esa mala praxis no termina ahí: no nos cansaremos de presumir del «10» que los profesores (vosotros, la gente) habéis puesto al leonesismo en la conquista de infraestructuras como la Rotonda Infanta Sancha, las obras de accesibilidad de los colegios de San Andrés y Trobajo, o el del exterior de la Casa de Cultura de Pinilla por citar unos pocos ejemplos de una larga lista, resultados reales, que existen, se pueden ver, no son fruto de las falsas promesas, del populismo, el insulto o la manipulación.
Eso es reivindicación, y eso es gestión, es leonesismo, es León. En esta gran escuela que es la vida, y que es la política, creemos que es hora de que el leonesismo muestre con más fuerza que nunca que no solo es el único que puede reivindicar sin miedo a recibir órdenes de partido de Valladolid o Madrid, sino que puede administrar eficazmente una institución pública.
A la hora de hablar de gestión, ya hemos visto de qué son capaces los partidos mayoritarios: unos de generar deuda, otros de no saber arreglarla, de aprobar planes de ajuste sin querer asumir las obligaciones que trae consigo, de cambiar los discursos según estén en el Gobierno o en la oposición, incluso según estén en San Andrés o en Valladolid, y sobre todo, que son capaces de mentir y de hacer lo que sea, incluso acaparar el trabajo de otros a sabiendas de que están mintiendo al electorado, mirándoles a los ojos.
Eso es lo que saben hacer, una política que mira solo por el interés de sus siglas, y nunca por el interés general. Y esa es la diferencia entre el leonesismo y los partidos mayoritarios, entre los que solo miramos por el bien de la gente, los que llevamos haciendo los deberes día a día durante cuatro años y los que nos quieren copiar el último día.
Esto, a la hora de poner esas notas que tienen forma de votos el próximo 26 de mayo, sin duda alguna pesará, por eso están nerviosos, por eso nos copian los deberes. Ahora le toca a la UPL, ahora le toca a San Andrés, ahora le toca al pueblo leonés.