Diario de León
Publicado por
FRANCISCO J. LóPEZ RODRíGUEZ PROFESOR
León

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L a educación es el primer motor del progreso de un país. Un país avanzado en educación es un país desarrollado. Si echamos una ojeada a nuestro alrededor nos damos cuenta que aquellos países que tienen una educación han alcanzado un bienestar social y económico.

La educación influye en todos los sectores económicos e inclusive en la democracia. Los electores juzgan y analizan con mayor precisión quienes son los más idóneos para gobernar el país. Un pueblo culto tiene mayor capacidad de análisis. No se deja llevar ni por sentimientos ni por ideologías. En los momentos decisivos sabe discernir y elegir a los mejores.

En España, ocho leyes indican el grado de inmadurez de nuestros políticos convirtiendo la educación en un campo de batalla valorando más la condición ideológica que la preparación. Es decir, no estamos culturizando a unos jóvenes para afrontar el reto del empleo estamos dirigiendo mentes para alimentar mis propósitos y engrandecer mi cortijo. Hoy en España la educación es un cachondeo, un capricho. Hay diecisiete sistemas educativos orientados a alimentar a las bestias del zoo. Echemos una ojeada por la selva y encontraremos animales de todas las especies domesticados a nuestro antojo. La educación es perversa, malvada, torticera que va a regar mi predio y me va a transformar en la diosa fortuna. Veamos pues este laberinto peligroso emponzoñado por múltiples serpientes que van a envenenar el suelo patrio transformado en reinos taíficos

Cataluña: Ya es una isla educativa. Llevamos 25 años domando a la bestia y hemos conseguido capturar la pieza. A lo largo del tiempo, las mentes de aquellos niños se llenaron de odio hacia la madre patria. Profesores domesticados y bien remunerados obedecieron al tirano y posaron en las mentes la semilla del opio y esta planta adormidera ha crecido y despertó en los jóvenes la traición hacia todo lo español. Lo lamentable que esos trastornados docentes, la mayoría, llegaron a Cataluña de la estepa, de la nobleza castellana y leonesa, renunciando a todos los principios éticos, les lavaron el cerebro y se convirtieron en adictos a la causa. En Cataluña lo español es extranjero, la historia de España es una aversión a Cataluña. Nos han robado. El castellano será residual y en los países europeos y americanos se abrirá el Instituto de la lengua catalana.

¿Y Euskadi? Las pistolas, después de dejar regueros de sangre y miseria, se enfundaron pero quedaron las señales de los disparos, incluida la pólvora, y los tiros en la sociedad vasca. Aquellos cachorros que quemaron cajeros y montaron las algaradas, centinelas para avisar al pistolero y asestar el tiro certero en la nuca del inocente, del defensor de la patria. Esos que se subieron al monte bajaron más montaraces y lograron emponzoñar a la sociedad y son los protagonistas de un estado de facto engrandecido por las funestas políticas de todos los Gobiernos de la democracia. De aquellos polvos vienen estos lodos.

¿Y Galicia? Esa tierra que, en otros tiempos, la burguesía gallega mandaba a sus hijos fuera para que no aprendieran el gallego, hoy se ha convertido en otra trinchera. Y los «extranjeros» no podemos ocupar ningún puesto en la Administración por no saber el dialecto del castellano y sin embargo, haciendo gala de su migración, nos invaden y establecerán en el territorio patrio clanes sentimentales. Vale aquí recordar aquellos versos de Rosalía: Airiños, airiños aire, airiños de miña terra, levame a ela. Si pronto non me levades, ¡ai!, morrerei de tristeza, soia nunha terra estraña, donde estraña me alcumean, donde todo canto miro tomo me dice: «¡Extranxeira!». Y los políticos están poniendo fronteras porque lo que importa es seguir en el macho a costa de destronar la lengua de Cervantes. Y ya tenemos otra isla en Iberia.

Por Baleares ¿qué hay? Hay vientos de la tramontana que están invadiendo las islas pitiusas y las demás. Dice Josep Pla: «Estas ventoleras deprimen, adormecen, encogen el cuerpo humano, producen protestas perfectamente inteligibles. La tramontana es un mal negocio, porque es destructiva; es una fuerza cósmica superior a cualquier forma humana, una forma gratuita y negativa». Y llegó el vendaval a las Islas mediterráneas y los pordioseros han instalado la veleta en dirección Cataluña y están socavando todos los cimientos. Empieza la conversión nacionalista. Se impone el catalán, el mallorquín, el menorquín, el ibicenco. Se apoya el inglés, el alemán, el francés, el italiano. Se impone la lengua a los médicos, a los profesores a todo dios…y ¿el castellano? Los que lo hablen no tienen derecho y si no están a gusto que se vayan.

Nos queda la Comunidad Valenciana. Ya está la charanga en marcha. Parece que la mascletá de Marzo se propaga por todo el territorio. El valenciano ya es cooficial con el castellano. Los que lleguen a disfrutar del sol mediterráneo que aprendieron cuatro palabras de castellano se van a encontrar que les dijeron que iban a España a disfrutar del sol y la sensación que les produce es que están en un país desconocido.

Y están soplando vientos por las tierras de Pelayo, Favila Y Fruela. Ya está en marcha el asturianu, es decir el bable. Retrocedemos diez siglos. Se va a imponer la cultura asturiana, a saber: Fae un fríu que pinga’l mocu y escarabaya el pelleyu. Y el extranjero que pisa el Principado traduce que marcha porque no: hay dios que aguante el frío de Asturias. Y así sucesivamente.

Tenemos un país de traca. Decía Alfonso Guerra, que tenía sentido de Estado y de patria, que a este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió. Efectivamente, solo quedará la nobleza castellana, la templanza del leonés y la rumba andaluza o lo que sea, Todo esto es el resultado del caos político y educativo en el que nos han metido los ganapanes de los políticos. Y les da igual. Mientras, siguen con la farándula.

Este país no tiene solución. Los padres de la Constitución aprobaron un texto rayando el abismo y los políticos tiraron la carta magna al fuego inquisidor y hacen lo que les parece. Sólo por un motivo: permanecer en el poder sin importarles vender la patria, saltándose todos los principios y todo por el caos de las leyes educativas y por haber dado facultades a quienes iban a traicionar la patria. España y los españoles, se está demostrando, que no tenemos solución. Los que nos han metido en este laberinto educativo no están dispuestos a descifrarlo. Así nos va.

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