Diario de León
Publicado por
NUBES Y CLAROS MARÍA J. MUÑIZ
León

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Tengo el olivo a punto de reventar de flores y pequeñas y prometedoras bolitas. Después de llegar desde Jaén como tímida ramita en manos de nuestro querido Porras, se ha dedicado en estos quince años a luchar a brazo partido con las nevadas y las heladas. Nada ha podido con él. Ni los fríos que no están en su genética ni las podas de aficionados. Aquel bebé se ha convertido en un adolescente (en edad biológica de un olivo debe de ser aún chiquitín) fornido y exultante, que nos desborda con su crecimiento y, al fin, con su promesa de frutos.

Y ya estaba yo haciendo el cuento de la lechera. Jolín, tanto dispararse el precio del aceite bueno en los últimos años, tanta devoción por la cosa virgen (gastronómicamente hablando), a aceituna por bolita, hasta había mirado ya los precios de las almazaras para comenzar un negocio doméstico en mi garaje que acabara en multinacional gourmet. Incluso había diseñado mi sello de calidad ecológica: ya que nada puede con los hierbajos que atormentan mis flores y césped, al menos que la exuberancia natural tuviera su rentabilidad de márketing.

A punto estaba yo de prometerle una sombrilla de clase A+++ para que no sufriera la ola de calor cuando esta manía mía de leer la prensa económica me ha hundido en la miseria. Otras multinacionales con más bolitas que yo han «inundado el mercado» y convertido el aceite en reclamo de súper e hipermercados, hasta desplomar su precio. Cachis.

Y es que parece que nunca se llega a tiempo. Cuando tú vas, hay ciento volviendo. Y doscientos revolviendo, que es peor y menos controlable. Cuando tú vas con tu voto, hay ciento al acecho con la estructura en orden (¿o en desorden?) para retorcer la papeleta; cuando vas con tus reconquistados derechos hipotecarios la banca tiene ya descontados los efectos del avance y acabas pagando más por lo mismo; cuando lleno el depósito porque tiran un petardo en el golfo (así, en minúsculas) ya me han subido lo de esta crisis y la siguiente. Cuando me preguntan que dónde invertir, ya que me trago tanta conferencia de broker, no puedo menos que reconocer que o de la teoría a la práctica hay un trecho, como muestra la evolución de mis paupérrimos ahorros, o aquí hay más filosofía y predicadores que certezas. Que también. Cuando yo voy con mis aceitunas, hace tiempo que alguien me ha roto el cántaro de aceite por el camino. Y así no hay manera, oiga.

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