PENSAMIENTO CIRCULAR
La triste historia de todos los veranos
P or desgracia es el cuento de todos los veranos, pero el abandono sigue siendo la triste historia que todos los años nos atormenta siempre por estas fechas a todos los que amamos a los animales. No me entra en la cabeza que alguien pueda dejar a su suerte a su mascota porque se va de vacaciones o porque directamente no le cuadra más en su forma de vida. Tampoco intento entenderlo, porque creo que son personas, por llamarlas de alguna manera, con las que poco o nada tengo que ver. Pero al margen de este desahogo personal hay que tener en cuenta que en España hay un férreo marco legal que castiga duramente a aquellas personas que maltratan o abandonan a los animales, con incluso penas de prisión que oscilan entre los seis meses y el año de cárcel, y fuertes sanciones económicas que van desde los dos mil euros, a los 45.000 en los casos más graves.
Pero qué ocurre en estos casos, que este marco legal se convierte en papel mojado si no se aplica, si no hay sanciones ejemplarizantes que disuadan a los desalmados capaces de abandonar a su fiel amigo en una gasolinera, atado a una farola o a las puertas de una protectora. Pero que triste es que enseñar a querer a un animal a golpe de sanción. Se me ponen los pelos de punta. Los microchip pueden ayudar a encontrar a los responsables legales de los animales abandonados, pero muchas veces los datos que contienen no están actualizados. El problema es que la mayor parte de los animales que llegan a las protectoras son cachorros abandonados, que ni tienen microchip, ni vacunas, ni nada de nada, solo unas caritas de penas y muchas necesidades que los responsables de las perreras tratan de subsanar con sus reducidos medios. Tan sólo estamos comenzando el verano, la época en la que más abandonos se producen, y la mayor parte de las protectoras de la provincia están sobrepasadas de animales. Es verdaderamente admirable el trabajo voluntario y altruista que realizan estas personas que se dejan la vida y la piel a través de las redes sociales, para buscar hogar o casas de acogidas a todos los perros y gatos que llegan a saturadas instalaciones, a los que de entrada brindan cariño y respeto, toda una lección.