Diario de León

El Papa Francisco y el San Lorenzo de Almagro

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enrique cimas periodista
León

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N uestra España está cabreada, mohína, neurótica y, en algunos sectores políticos, alterada. Nuestra querida España está desasosegada, e incluso desorientada; ¿motivos?, evidentes ante la falta de cordura en algunas agrupaciones socio-políticas de signos aparentemente afines, e incluso contrapuestos. No parece normal que los representantes de los grupos implicados en un plan de gobierno, digan «sí», a una propuesta, por la mañana, y un «no», por la tarde. Se afirma que la Política es el arte de lo posible, aunque los malabaristas de lo político se empecinan en hacer imposible lo que, en apariencia, es hacedero. Este maremágnum de particularismos, esta inversión de racionalidades y esta dislocación de procederes, descolocan a los españolitos de a pie. Y todo, porque en concretas interlocuciones sobra lo que podía tener cabida en el debate, al margen del lubricante verbal, que aúna y armoniza… En estos trances parece olvidarse la cordura, el raciocinio, el diálogo… Lo que nos llevaría, sin razón, a pensar que el español medio no manejó nunca, adecuadamente, los algoritmos. Es decir: echar cuentas, hacer cálculos, estudiar cifras, y hasta meditar en el valor de la transigencia…

Bien, la barahúnda en la bancada política nos está desconcertando y entristeciendo. Hay que lidiar, democráticamente si, contra ese proceder, porque España, oiga, es mucha España. El Papa Francisco cuando comprueba que la tristeza le puede desbordar, alza las manos, a Dios, por supuesto, y aquí abajo, a quien concentre sus mejores deseos de paz y concordia: arte, dialogo, lectura, música… ¡y fútbol! Prueben ustedes, cuando se hallen con pesadez en el cerebro y/o con aridez en el alma, a recurrir al mundillo de los goles y las gambetas futboleras; luego llegarán las clasificaciones y los puntos, que te alegran o mosquean: «¿de dónde le vendrán al Logroñés esas ínfulas?…». El Papa Francisco, es socio del equipo San Lorenzo de Almagro, allá en su Argentina platense. En el estadio del club hay una capilla que el Papa inauguró y bendijo. Francisco no es «hincha» de nadie pero si le gusta que ganen sus colores, y que los protagonistas sea buenos y correctos…

Los que van a los campos de fútbol, y los que vean a los jugadores por TV, podrán apreciar cómo los futbolistas se santiguan y se abrazan y desbordan de alegría. Hay, en el aire de la cancha, tremolar de banderas y gozo porque gane España… En ocasiones señaladas los partidos comienzan después del Himno patrio, y los coros de los seguidores de uno u otro equipo entonan cantos que animan el humor y alegran el ambiente. Gracias, amigos deportistas, por ofrecernos esos espectáculos, tan alejados de las actuaciones de otros «equipiers», de cuyo nombre no quiero acordarme.

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