Diario de León

SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS ??ARTURO PEREIRA??

Las huellas de unas sandalias cotrosas

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León

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E s desalentador seguir presenciando el enredo de violencia sobre las mujeres que son víctimas de todo tipo de delitos. Lamentablemente, la muerte sigue presente en las relaciones que una vez se presume que fueron felices. ¿En qué cabeza cabe asesinar a tu mujer, pareja, compañera o como quiera llamársele?

No conozco hombre de verdad que no adopte la postura totalmente antagónica. Un hombre de verdad es el que lleva hasta el fin los principios asentados y reafirmados por sus padres, y todos los que ya tenemos una cierta edad, podemos recordar como se nos reconvenía de niños si le pegábamos a una niña. Es más, los propios niños de juego despreciaban por cobarde al que se peleaba con una niña.

Quizás alguien pueda deducir de estas palabras que son principios que no dejan de tener un cierto sesgo machista. Pudiera ser, pero era la realidad de hace cuarenta años en la que una visión de la vida se imponía. Hoy, las cosas han cambiado mucho, pero parece como si en el asunto que nos ocupa no fuéramos capaces de modular nuestras mentes y conductas hacia una actitud eficaz para terminar con la violencia sobre la mujer.

Dándole vueltas a teorías, propuestas en este terreno que con la mejor de las voluntades intentan aportar soluciones o al menos cuidados paliativos, he vuelto a nuestros orígenes buscando una orientación y de una manera simple, sin tener que recurrir a grandes especulaciones filosóficas, encontré un ejemplo de conducta que quizás nos resulte útil.

Ejemplo que, releyendo el libro de José Antonio Pagola, sobre el Jesús de Nazaret histórico, parte de esta obra pone de manifiesto como Jesús entendía a la mujer. Lo primero que debemos precisar es que se está abordando la figura de Jesús desde el punto de vista histórico, no como hijo de Dios, se limita a explicar qué hizo y las consecuencias de ello en su vida por los caminos de Palestina este ser histórico de hace 2000 años.

La primera palabra que se nos viene a la cabeza es la de escándalo. Con Jesús llegó el escándalo para los rectores de una sociedad androcéntrica. Evidentemente, la situación social de la mujer era mucho peor que la actual. Se reducía a ser una matrona y su ámbito de actuación el núcleo familiar.

Jesús cambia radicalmente la consideración de la mujer y su papel social. No hace grandes declaraciones, ni formula teorías con más o menos enjundia. Simplemente acoge a toda mujer que se le acerca. Lo hace desde la franqueza, el cariño y en condiciones de igualdad con los hombres. También les exige lo mismo que a ellos, fe y hacer todo lo posible para que el mundo sea de todos y para todos.

Dadas las circunstancias sociales del momento histórico, la mujer que no tenía marido, la prostituta, la adúltera, era marginada, falta de reputación era rechazada y por lo tanto caía en el desamparo. Muchas de ellas se acercaban a Jesús esperando ser acogidas. Un hombre que les transmitía paz, sosiego y cariño sin lascivia debió representar una esperanza que habían perdido y les permitió sentirse respetadas y queridas.

Escándalo el que pusiera en evidencia a aquellos que querían apedrear a una adúltera, escándalo para que el código de pureza respecto de la mujer no fuera más que papel mojado cuando lo obvia de manera permanente. Lo femenino pasa a ocupar el papel que le corresponde por derecho propio en un mundo en el que los hombres eran omnipotentes respecto de las mujeres.

Es la paz, el sosiego, el amor sin condiciones lo que hace que la mujer, especialmente las más desamparadas, se empoderen, esta vez de verdad, frente a una sociedad que las relega a poco más que la cosificación. El Nazareno parte de que todos somos uno; los fuertes, los débiles, todos nos debemos los unos a los otros, no hay otra opción, ni alternativa si pretendemos que este mundo gire con cierto tino.

Un hombre sencillo, con una sola túnica y unas sandalias cotrosas nos marca el camino a seguir para ser eficaces a la hora de resolver la tragedia moral que arrastramos a lo largo de la historia respecto de la mujer. No necesitamos grandes estudios, juristas ni filósofos, es tan sencillo como replicar una conducta de alguien que pretendió construir un mundo nuevo con su ejemplo.

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