Cs como anomalía
l se sumaba al coro de voces que considera incomprensible que un partido centrista como Ciudadanos, que con independencia de su adscripción oficial —ha pasado de ser liberal y socialdemócrata a sólo liberal— se nutre de los sectores sociológicos posicionados entre el PSOE y el PP, se haya negado en redondo a cualquier acuerdo con el Partido Socialista, vencedor destacado en las elecciones generales pasadas, lo que ha forzado a Pedro Sánchez a intentar pactar, contra su voluntad y contra su inclinación ideológica natural, con el populismo de extrema izquierda. Todo ello, apenas dos años después de que PSOE y Ciudadanos redactasen un magnífico acuerdo de 155 puntos con el que pretendieron llegar al poder —con Sánchez como presidente y Rivera como vicepresidente—, objetivo que no consiguieron por la negativa absurda de Pablo Iglesias a apoyar aquella opción que consideraba demasiado conservadora.
Lo relevante del profundo artículo de es que no se detiene en la crítica política que queda apuntada más arriba sino que señala las nefastas consecuencias para el país que tiene este bloqueo, que ha causado «el frenazo de la continuación de la reforma económica en España», una reforma que ha llevado a España a estar creciendo «más rápido» que el resto de la zona euro y que debe mantenerse para que continúe la bonanza.
«Las reformas —prosigue el editorial de FT— aún tienen un largo camino por recorrer. La deuda pública se mantiene en casi el 100% del PIB, aproximadamente tres veces más que en 2007, lo que limita la capacidad del Gobierno para responder a cualquier crisis futura. Todavía se necesitan mejoras en educación, innovación y productividad», asegura el diario. Por último, el periódico insta a Ciudadanos a acabar con el cordón sanitario impuesto por Albert Rivera y llegar a un acuerdo que permita gobernar a Pedro Sánchez. «Logró la victoria en abril. Ahora se le debe dar la oportunidad de gobernar», concluye.
No parece que Ciudadanos, que blindó su nueva posición irreductible, esté por la labor. Con toda evidencia, la obstinación de los líderes en el error casi siempre se mantiene hasta que los electores ponen fin al ensalmo. Esto es lo que ocurrirá en este caso, cuando la sociedad civil vea que la derecha se está reconstituyendo donde siempre estuvo y que el centro-izquierda está siendo estrangulado por un partido que bloquea la opción centrista que visiblemen-
te mandataron los ciudadanos el 28-A.