León y el Apóstol Santiago
arlos I de España denominó Calle Mayor de Europa al Camino de Santiago. El Consejo de Europa, en 1987, lo declaró Primer Itinerario Cultural Europeo y, desde 1993, la Unesco lo considera Patrimonio de la Humanidad. El Año Santo o Año Jubilar Compostelano se celebra siempre que la festividad del Apóstol Santiago coincide en domingo. Fue una concesión del Papa Calixto II, en 1122, a la diócesis de Santiago de Compostela, confirmada en 1179, mediante la bula por el Papa Alejandro III, que se sucede en períodos de seis, cinco, seis y once años. El último se celebró en 2010. El próximo será en 2021.
Calixto II era hermano de Raimundo de Borgoña y primo de Enrique de Borgoña, estos dos últimos esposos de las hijas de Alfonso VI, Urraca y Teresa, herederas de los territorios de Galicia y Portugal. Los tres eran sobrinos de Constanza, segunda esposa del citado monarca. Calixto II y Alfonso VI fueron dos grandes impulsores de las peregrinaciones jacobeas. Mismamente, el soberano leonés, que ganó Toledo, el 25 de mayo de 1085, capital del antiguo reino visigodo de España, llamado el rey de las tres religiones, porque, según se cuenta, gracias a su espíritu tolerante en la ciudad del Tajo «utilizaban el mismo templo el viernes los musulmanes, el sábado, los judíos, y el domingo, los cristianos», reparó todos los puentes desde Logroño hasta Santiago.
León, cimentada por la romanidad, es letra capital del Camino Francés. Se trata de un friso que atesora muy peculiares resonancias santiaguistas. Hasta tal punto que, en tiempos pretéritos, la fiesta del Apóstol Santiago se festejaba en nuestra ciudad con el ceremonial propio de las grandes solemnidades. El capítulo XXX de las del Marqués de Fuente Oyuelo, [1889, pg. 96], así lo acredita: «El día que se celebra la fiesta de nuestro glorioso Patrón de las Españas, el Apóstol Santiago, que es a veinte y cinco de Julio, asiste la ciudad en la Iglesia mayor a la misa…». Y fray. Atanasio de Lobera, en su obra , [1987. Pg. 56], lo confirma con estas aseveraciones: «La ciudad, por particular voto, ha querido también celebrar cada un año esta memoria. Para ello, instituyó la cofradía del Señor Santiago que llaman de los Caballeros, obligándose a sacar el día del glorioso Apóstol […] el pendón con sus imágenes y las armas reales, y decir […] misa cantada, el día del Apóstol en el monasterio de San Marcos…».
Mauro Castellá Ferrer, testigo presencial de los actos organizados al efecto en 1605, en su lo relata de esta forma: «En el día de Nuestro Patrón Santiago a veinte y cinco de julio, hace la Real ciudad de León desde antiquísimos tiempos otra notable fiesta. Esto es que al amanecer el corregidor, ayuntamiento y toda la nobleza salen de las casas de la ciudad acompañando su estandarte, en el cual va la imagen de nuestro Patrón a caballo, como se halló, en la referida batalla [de Clavijo], y le sacan al gran campo que está de la otra parte del convento de San Marcos, que es de su orden de la caballería de la Espada, y junto a él seis varas de raso carmesí, colgadas en una lanza: luego se aparta la caballería del estandarte largo trecho, y parte toda junta cuando hace señal la trompeta, y el caballero que primero llega al estandarte gana el raso, y el que llega segundo, seis cargas de cebada para su caballo. Luego vienen a la plaza del convento de San Marcos, y los mozos sueltos corredores de a pie corren de la misma manera a un tiempo, y al que primero llega al estandarte se le dan seis varas de buen paño. Todo esto da la ciudad, la cual y la nobleza oyen misa en el convento y acabada vuelven el estandarte a las casas del consistorio».
Lobera manifiesta que al día siguiente se corrían toros y se jugaban cañas, lo mismo que el día de San Roque, que es el 16 de agosto. En aquella época, la fiesta de las Cantaderas entre el cabildo catedralicio y el corregimiento leonés, con la entrega por parte de la municipalidad del cuarto del bóvido y los cestillos cargados con los frutos típicos de la tierra leonesa, se verificaba el 17 de agosto. En cuanto a la organización de los festejos taurinos en la festividad de Boanerges, hay distintas corrientes de opinión. No así, en cambio, en relación con la organización de los juegos de cañas. Con el siglo XVII como telón de fondo, la profesora Viforcos Marinas, en su obra , [1992, página 90], dice al respecto: «Únicamente el uso de correr el palio y de organizar juegos de cañas pervivió, aunque no por demasiado tiempo. Esta festividad, al igual que la cofradía de los Caballeros encargada de su mantenimiento, cayeron en un profundo silencio documental a partir de los años veinte».
La cofradía de los caballeros se fundó en una fecha que se desconoce con el fin de garantizar la celebración de las fiestas en honor del Apóstol Santiago y de Nuestra Señora de Agosto. Como es natural, entre sus componentes imperaba el espíritu religioso. Por ello, sus ordenanzas recogían que todos los participantes en el juego de cañas, tanto en una festividad como en otra, estaban obligados a oír misa solemne y, debidamente confesados, a recibir la comunión, ante una posible eventualidad en la mencionada fiesta ecuestre.
Con la desaparición de la cofradía de los caballeros, en el primer cuarto del siglo XVII, la fiesta quedó reducida a la celebración de una Eucaristía, con asistencia del corregimiento legionense, en la S. I. Catedral, tal como indica el Marqués de Fuente Oyuelo. De este modo, el oficio litúrgico que se celebraba en San Marcos quedó suprimido. Y con ello, los regocijos populares.