EN BLANCO
1977
1977, hace ahora tres efervescentes décadas, fue el año en que cambió todo. Recién enterrada la España de sacristía y campanario trazada por el chiquito pero matón general Franco, el país trataba de reengancharse al carro de las libertades democráticas y llegar puntual a su cita con la historia, una vez finiquitados los tiempos casi inquisitoriales de la miseria y el oscurantismo. En esto llegó Adolfo Suárez, un hombre que no está pasando por sus mejores momentos, para formar con el rey don Juan Carlos una dupla decisiva a la hora de restituir la soberanía al pueblo español. Suárez pudo prometer y prometió que traería las libertades, y así lo cumplió con las elecciones generales celebradas en el mes de junio. Un ejercicio de civismo que representó el punto de partida para la transición, modelo de respeto y buen rollito constitucional que no fue, sin embargo, del agrado de todo el personal. Ahí estaba en Logroño un oscuro inspector de Hacienda llamado Aznar, escribiendo en los medios de comunicación en contra del libertinaje que acabaría con España. Más o menos como ahora. Hubo más cosas en 1977, pero ninguna comparable al nacimiento de la música disco, justificación sonora para las maniobras de aproximación que se producían en aquellos santuarios carnales que eran las discotecas. Gloria Gaynor o el John Travolta de «Fiebre del sábado noche», se cuentan entre los máximos iconos de una época despreocupada y feliz. Las ciencias han adelantado una barbaridad en todo este tiempo, pues no hay más que ver a Michael Jackson, otro gurú de la música dance. Entonces era un niño negro con tendencias saltarinas, mientras ahora es un blanco desteñido, o algo por el estilo, al que le gustan los niños. Cualquier tiempo pasado fue mejor, no lo duden.