Para los políticos no hay ni habrá crisis
La política, no cabe duda, es el arte de vivir bien o el buen vivir. Ayer y, más hoy, los que acceden a un puesto político no acceden por méritos sino, por afinidad y, sobre todo, por fidelidad. No pretendo aquí nombrar a nadie solo decir que deberíamos analizar todos los españoles el currículo de los que ostentan cargos públicos y creo, que la mayoría, nunca serían contratados por una empresa privada. Sí sabemos que tienen estipendios muy superiores a su valía y también muy superiores a muchos profesionales, que después de sacar una carrera, tuvieron que sacrificarse para poder alcanzar un puesto fijo con sangre sudor y lágrimas. Hoy, ante la crisis, que ya está ahí y la que falta por venir, va a dejar este país en un desierto.
Los autónomos, las pymes, muchas empresas no podrán abrir, se habla de un 30%, y las que abran, endeudados porque no tienen más remedio que continuar ya que, al finalizar los Ertes, qué va a pasar con los trabajadores, habrá que despedirlos y el empresario que ha luchado durante una vida se va a quedar en la ruina, la mayoría, con apenas sus setecientos euros de pensión o la ayuda esa que prepara el gobierno de la renta fija.
Aquí todo el mundo se va a apretar el cinturón. Muchos, tendrán que pedir un crédito, todos, tendrán que pagar los impuestos. A nadie se le va a perdonar nada. Luego, eso de ayudas, una demagogia, para dar a entender a la sociedad que hay muchas ayudas y que no se quejen los empresarios que siempre van a tener al lado un lazarillo que es el Gobierno. De verdad, todo es mentira, todo es demagogia, toda parafernalia, publicidad y nada más.
Hoy tenemos veintidós ministerios. Hubo que hacer el reparto de los panes y los peces para contentar al socio de Gobierno y fidelizar a los amigos y a los que los alzaron al poder
Pero empecemos con el despilfarro político. Hoy tenemos veintidós ministerios. Hubo que hacer el reparto de los panes y los peces para contentar al socio de Gobierno y fidelizar a los amigos y a los que los alzaron al poder. Cada ministro tiene unos emolumentos aproximado de setenta y tres mil euros, a esto hay que añadir los gastos de representación, coches, seguridad, personal de confianza y más.
Con Mariano Rajoy había trece ministerios. Juzguen los lectores si el Ministerio de Trabajo no podría asumir Seguridad Social. Sobra, uno. El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo no podría asumir: Transición Ecológica, Consumo y Reto Demográfico. Sobran dos; el Ministerio de Justicia, podría asumir Interior. Sobra, uno. Educación, este es una vergüenza, no podría asumir: Ciencia e Investigación, Universidades y Cultura, Sobran tres, Ministerio de Igualdad, no podría asumirlo la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2000. Sobra uno. Y el de Política Territorial y Función Pública no podría ser asumida por la Vicepresidencia y ministra de Presidencia y Relaciones con las Cortes. Sobra, uno. En esta relación sobran nueve ministerios. El resto que faltan podrían seguir como están.
A esto hay que añadir treinta secretarios de Estado, que cobran poco menos que un ministro, direcciones generales, subdirecciones generales, etc. más los gastos de representación, solo el presidente del Gobierno tiene una asignación de trescientos mil euros. Hagan los lectores la suma.
Y qué decir de los trescientos cincuenta diputados y de los senadores. ¿Por qué no se ha hecho un Erte si debido a la situación actual asisten una minoría? Y lo mismo decimos de todos los parlamentos de la comunidades autónomas. Muchos millones de euros se están despilfarrando. Nadie, de ningún partido político se ha manifestado. Es el país que más políticos tiene del mundo. Estados Unidos tiene quince Secretarías de Estado un único vicepresidente más el presidente y tiene trescientos treinta millones de habitantes. Italia, ha eliminado doscientos cincuenta diputados y ciento veinte senadores.
Volviendo a los números, en España, tenemos diecisiete presidentes de comunidades autónomas. Unos ciento setenta consejeros. Unos cien viceconsejeros. Cientos setenta secretarías. Más de doscientas direcciones generales, más cargos de confianza, más coches, más tarjetas, más teléfonos, más gastos de representación y, otros muchos más gastos.
Nadie, ningún miembro de los gobiernos, ha propuesto una reducción de gastos. Y a las empresas de producción estamos hablando de subir los impuestos, a los trabajadores el IRPF, estamos sangrando a los que producen. A los políticos se les tenía que caer la cara de vergüenza ante este despilfarro. Y, puede ser, que caminemos hacia el rescate, pero el peso recaerá siempre sobre los mismos, nunca sobre unos políticos que, por cierto, llevan cobrando dos meses de vacaciones, incluyendo dietas y gastos varios.
De este despilfarro nadie habla, ni los medios de comunicación ya que les han dado quince millones de euros para que no critiquen a los gobiernos. Y aún quedan por disfrutar las vacaciones de verano y seguirán cobrando. A este país no hay quien lo entienda. Pero está visto, que las crisis son para trabajadores y empresarios, no, para los políticos.