Escuela sí, pero ¿cuál?
Una vez que el consejo de Administración del correspondiente consorcio aeronáutico europeo (EADS) ha aprobado que la sede de la futura escuela de pilotos estará en León, tal y como anunció Alfredo Prada, la siguiente pregunta que se plantea es evidente. ¿Qué tipo de escuela es la que se va a instalar? El secretario general de la UPL, Joaquín Otero, ha resumido la cuestión con acierto planteando a su vez un interrogante que debería ser despejado por el Gobierno con prontitud. ¿Lo que llegará a León es un gran proyecto de inversiones millonarias y que genera 2.000 empleos o, por el contrario, un pequeño centro de formación y además, compartido? Los continuos y continuados desengaños que ha sufrido León en los últimos años no invitan al optimismo. Sin embargo, parece que en esta ocasión, la apuesta de futuro es seria y decidida por parte del PP. Quien más y quien menos es consciente de que los leoneses acogerían verdaderamente mal el incumplimiento de una promesa realizada directa y voluntariamente por el presidente Aznar en un mitin. Aznar no tenía por qué prometer una escuela de pilotos para seguir ganando cómodamente en León, y sin embargo lo hizo. La palabra del máximo responsable del ejecutivo es una palabra a tener en cuenta hasta para los más desconfiados, entre otras cosas porque suele cumplir lo que promete. Esta credibilidad ha hecho que el compromiso adquirido con León sea visto por muchos con paciente pero confiada esperanza. De momento, parece que el proceso sigue su camino, pero teniendo en cuenta la historia reciente de la provincia, convendría vigilar con atención, apoyar con intención y, aún más, rezar con devoción. Si finalmente León acoge una escuela de pilotos como parte o todo de un proyecto ambicioso, sería la mejor noticia para una ciudad que lo merece como pocas. Si por el contrario, lo previsto es no dejar mal a José María Aznar, traer un simulador parecido a un avión y acondicionar un aula con un par de profesores, habrá que pedir explicaciones... Y muchas.