ENBLANCO
Educación
UN Informe de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha desvelado unos datos que han tenido menos eco del que merecen. En una sociedad cada vez más secularizada, más de la mitad de los niños que han solicitado plaza de infantil, primaria o secundaria en esta comunidad autónoma, pidieron un colegio concertado, lo cual indica claramente las preferencias de los padres. Hay más datos importantes: 35 de cada cien niños que pidieron esa opción no han podido ser atendidos por falta de plazas. Mientras tanto, en los centros públicos, el 90% de los niños que han pedido plaza han sido escolarizados. Por eso, cuando los llamados defensores de la escuela pública se lanzan a la calle contra la escuela concertada habría que tener en la mente estos datos que, posiblemente pueden ser extrapolados a todo el territorio nacional. Cuando, además, algunos sindicatos y algunas asociaciones de dudosa representatividad rechazan que se concierte la Educación Infantil también van contra el sentir social. Hay alumnos de infantil que no han podido ser escolarizados en ninguno de los tres centros que han solicitado. A la escuela concertada hay que pedirle muchas cosas. La primera, que sea fiel a su esencia, que sea una escuela integradora y que mejore su perfil de servicio social. Pero si mañana cerráramos la escuela concertada y dejáramos libre el camino de quienes defienden la escuela única, el empobrecimiento del sistema educativo sería brutal. Por eso y por la clarísima demanda social, quienes atacan a la escuela concertada deberían analizar, con rigor, las claves del problema. Hacer demagogia es más fácil, pero nunca soluciona nada.