ELRINCÓN
Bombardeo en la zona cero
EL comercio, que dicen que es el arte de trasladar una cosa desde el sitio donde abunda al lugar donde escasea, ha experimentado un descenso mundial por primera vez en veinte años. No será por falta de cultivadores de ese arte. Siempre ha habido muchos comerciantes y jamás les ha intimidado la sentencia del Eclesiastés que asegura que el pecado sabe introducirse entre la compra y la venta. Ventajas de no leer la Biblia, que es el libro de los libros, sino el libro de contabilidad. ¿Qué está pasando en la zona euro, que se ha convertido en territorio comanche?. El BCE dice que hay que aplazar la recuperación hasta el 2003, que si bien se mira el calendario no está tan lejos. Entre nosotros los síntomas son alarmantes, pero como aconsejaba aquel letrero de una sala de fiestas instalada en un sótano, «en caso de incendio, no alarmarse». El ministro de Rato achaca a la energía, a los bares y a los alimentos la subida del IPC. La verdad es que se trata de tres cosas muy importantes: luz, más luz, copas y más copas, comida y más comida. ¿Cómo podría detenerse su irresistible ascensión?. Está claro que no se consigue llamando por otro nombre al aumento de los precios y hablando de «desaceleración prolongada». Lo que a fin de cuentas más les importa a los españoles es que a final de mes la salgan las cuentas. Según el Instituto Nacional de Estadística, el gasto medio por hogar ha sufrido una caída del 4,1 hasta junio, lo que si bien no puede calificarse de batacazo, ha hecho que muchas familias tengan el bolsillo escayolado. Hay dos señales muy significativas. Se venden menos coches y se piden menos jubilaciones anticipadas, o sea, que pronto habrá más transeúntes y menos personas que presuman de no tener nada que hacer. La verdad es que coches hay demasiados y que tampoco escasean los pensionistas precoces. A veces, los jubilados están en mejor uso que los vehículos.