Totalitarismo sanchista
Lo que menos podíamos pensar era que Inés Arrimadas se pasara al sanchismo guerracivilista, radical y sectario del ocupa de La Moncloa que desgobierna España con el apoyo de la hez de la política nacional —la izquierda más extrema, el separatismo y los herederos de ETA—, rupturistas y pesebristas, encamados en el colchón monclovita «por amor a España». Afiliados, simpatizantes y votantes de Ciudadanos no se merecen una presidenta como Arrimadas que con unas decisiones personales y cuestionables ha antepuesto su equivocado futuro político —arruinado por el plagiador doctor Sánchez— a la estabilidad de las instituciones y a la salud y bienestar de los ciudadanos. Decisiones inexplicables por ella e incomprensibles para miembros de Cs.
Ha quedado claro que Inés Arrimadas no es persona de fiar. Hace unos meses decía que era «irresponsable» registrar una moción de censura en plena pandemia y que quien lo hiciese tenía «un problema moral», asegurando también que «el acuerdo con el PP duraría cuatro años». Con la presentación de, no una, sino dos mociones de censura, el día 10, en la Asamblea de Murcia contra Fernando López Miras y en el Ayuntamiento de Murcia contra el alcalde José Ballesta, y según sus propias palabras, no sólo tiene un problema moral, sino que también tiene un problema de credibilidad al romper el acuerdo de gobernabilidad con el PP y por mentir al peor estilo de Pedro Sánchez. Arrimadas, pues, no es de fiar. Huyó de Cataluña, en donde recientemente la dieron la espalda los electores; ahora la pagarán con la misma moneda en Madrid y, finalmente, encontrará el rechazo en el resto de España. Tras su fracaso en Cataluña, en vez de dimitir y marcharse a su casa, tomando ejemplo de su antecesor, ha buscado el rescate político negociando con un trilero y embaucador, el que la ignoró y despreció para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Su recompensa será el silencio y el olvido, y no la deseada —por ella— y prometida —por él— vicepresidencia del desGobierno socialpopulista. Bienvenida a la secta del Tramposo —Trump, en inglés—.
Arrimadas ha elegido la ruptura con el constitucionalismo de Pablo Casado para abrazar el totalitarismo de Sánchez. Arrimadas, que no Ciudadanos, se ha dejado arrastrar a la órbita del sanchismo, que la ha denigrado cuantas veces ha querido, a cambio de hacer jirones su partido y dilapidar su escaso crédito político. Arrimadas no puede continuar como presidenta de un partido al que ha ninguneado para satisfacción personal. Arrimadas se ha convertido en un juguete de los mercenarios monclovitas y se ha prestado a ser una pieza más del juego que tanto le gusta a Ivan Redondo. Y lo que es peor, Arrimadas ha preferido ‘morir matando’ a salvar su respeto y dignidad.
Pactar con los que se dicen ser socialistas no es llegar a acuerdos con el PSOE ni con quienes pretenden hacernos creer que son socialdemócratas, es hacerlo con la Secta Sanchista —la SS de su persona—, exponente del socialismo preconstitucional que por su naturaleza es golpista y antidemocrático. Golpista porque es la mecánica empleada para alcanzar el poder, y antidemocrático porque las mociones de censura solo pueden ser calificadas como actos contrarios a una alternancia democrática en el gobierno de las instituciones. Integrantes de la tribu sanchista pueden «presentar mociones de censura donde quieran y cuando quieran para derrocar gobiernos del PP, pero el PP no puede convocar elecciones para evitar las mociones de censura que no cuentan con el apoyo de los ciudadanos… Según la izquierda, las elecciones no son la forma más democrática para que los ciudadanos decidan qué gobierno quieren, pero las mociones de censura negociadas en despachos entre políticos, al margen de lo que han votado los ciudadanos, sí lo son… Por lo visto, la izquierda no tiene límites a la hora de impedir que gobierne la derecha, ni siquiera dar un golpe de mano para que no haya elecciones» (P. Díez).
A las mociones presentadas en Murcia seguirían de inmediato otras previstas contra Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, con la colaboración de un desleal e impresentable Ignacio Aguado; y contra Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Comunidad de Castilla y León, a iniciativa de la sección sanchista de la secta en esta Comunidad, integrada por mediocres, holgazanes y vividores, que deliran, alucinan y se muestran desquiciados desde hace tiempo —recordar que la sede oficial del Colegio de Psicología se encuentra en Valladolid—, cuyo única ambición es conseguir el poder y desestabilizar a un Gobierno que trabaja eficientemente. ¡Ilusionante!, que diría un bocazas. Poco les importan los ciudadanos, sólo piensan en las poltronas. TxP. Todo por Pedro, ‘el absoluto’.
El verdadero motivo de las mociones de censura, y fin último de las mismas, es aniquilar políticamente a Pablo Casado, lo que requiere dejarle sin poderes territoriales; cargarse la alternancia política, para marginar a la mitad de los españoles; y hacerse con el poder absoluto por parte del sanchismo ocupando todas las instituciones del Estado. Lo venimos diciendo desde hace tiempo: sanchismo y franquismo son lo mismo. ¿Inés Arrimadas está involucrada en esta operación de acoso y derribo de la democracia en España? ¿Esto es hacer política? Pide unidad y estabilidad quien divide y desestabiliza. Y, ¡ojo!, próximo objetivo a batir: Pablo Iglesias.
Socialismo o libertad; socialismo o democracia. Frente al totalitarismo sanchista, siempre libertad y democracia.