Diario de León

La cuestión berciana: el Bierzo noroibérico

Publicado por
José Luis Prieto Arroyo, profesor universitario y escritor
León

Creado:

Actualizado:

Si uno no sabe quién es ni tampoco dónde está, realmente está perdido (en todas las acepciones del término). Al igual que otros autores, he tenido ocasión de abordar los distintos planteamientos sobre el futuro político-administrativo de El Bierzo, y, sin ánimo de reiterar en lo ya dicho, sí que me gustaría incidir en una dimensión no lo bastante debatida en planteamientos como el provincialista, concretamente, el de El Bierzo como quinta provincia gallega. Al respecto, han sido bien expuestas las dificultades jurídicas por las que su implantación habría de pasar; pero, en mi opinión, no se ha hecho suficiente hincapié en dimensiones como la sociológica y la lingüística que tal opción comportaría. En cambio, sí se han aireado unas supuestas razones «históricas» —como las exhibidas por el Bloque Nacionalista Galego (BNG) en su defensa del 13/04/2021— para justificar la anexión de esta comarca a Galicia, en una operación de teatralidad geopolítica que ni los bercianos ni los gallegos se merecen. Una soberana farsa territorial, porque pensemos por un momento que, el 14 de abril, la moción del BNG hubiese prosperado en el Parlamento gallego.

En primer lugar, la hipotética anexión de El Bierzo a Galicia supondría la implantación de la legislación autonómica gallega en nuestra comarca, pues nadie en sus cabales pretenderá que la obligada modificación del Estatuto gallego fuera a ir más allá de abrir la posibilidad normativa gallega a dicha anexión. Por otro lado, aceptar la legislación gallega supondría que el gallego pasaría a ser lengua oficial en todo El Bierzo (no solo en el oeste), en virtud del Art 5 de su Estatuto de Autonomía y de la Ley 3/1983, de 15 de junio, de normalización de la lengua gallega, así como del Decreto DOG nº 178, de 15 de septiembre de 1995, por el que se desarrolla esa Ley. Normas que obligarían a la Administración local en El Bierzo a realizar todos los actos administrativos —como convocatorias o notificaciones administrativas— en gallego.

Supongo que, a la hora de hacer la propuesta de la Quinta, Coalición por El Bierzo (CB) tuvo en cuenta la gracia que les haría a los jóvenes de Toreno y/o Bembibre (a los pocos que quedan) ponerse a estudiar gallego para concurrir a las plazas de empleo público en Ponferrada o Fabero. Desde luego, no veo al BNG pidiendo en las Cortes de su Galiza del alma la retirada de la Ley 2/2015, de 29 de abril, del empleo público de Galicia, ni del Decreto Legislativo 1/2008, de 13 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de la función pública de Galicia —que obligan a acreditar la suficiencia del gallego para las plazas de empleo público autonómicas y locales—, como tampoco veo a CB pidiendo en esas mismas Cortes gallegas que se reconociera en la nueva y ampliada Galicia la cooficialidad para la lengua leonesa.

Claro que, a lo mejor, estos son asuntos menores para CB, si se comparan con los enormes beneficios que supondría para el rural berciano sumarse a las dificultades por las que pasa el rural orensano y lucense. Esto me recuerda los argumentos utilizados por la izquierda socialista (PSOE) y comunista (PCE) de los 80 para justificar la inclusión de la Región Leonesa en la Comunidad Autónoma de Castilla y León: la pobreza rural leonesa sumada a la pobreza rural castellana haría ricos a los nuevos campesinos castellano-leoneses. Pues bien, hoy, CB propone algo muy parecido: el rural con el que suma bien es con el gallego y mal con el castellano, esto último bien demostrado en los últimos 38 años. En el fondo, lo que subyace a unos y otros no es otra cosa que el «mal de muchos, consuelo de bobos», un canto al marasmo e inoperancia que corea esta clase de políticos, que con sus torpes y estrafalarias iniciativas no hacen más que fortalecer a los partidos inmovilistas estatales, a los que refuerzan en su papel de salvadores de una patria constitucional que, de hecho, no respetan —caso del derecho de la Región Leonesa a su Autonomía en virtud del Art. 2 de la CE 78—. Con partidos localistas como estos que nadie se extrañe de la vuelta al rodillo bipartidista.

Y es que no se puede confundir el legítimo apego y estima que los bercianos sentimos hacia lo gallego (y lo asturiano) con el valor de identidad berciano compartido durante siglos, indubitablemente leonés, lo que tampoco obsta para reafirmar la singularidad genuinamente berciana que caracteriza a esa identidad. Pero si hay algo en lo que deberíamos poner especial cuidado es con las alteraciones político-administrativas del mapa geopolítico cuando estas carecen de todo fundamento.

Dadas las circunstancias por las que pasa el liderazgo de CB, es comprensible que en determinados momentos se postulen iniciativas personalistas tendentes a emprender caminos que no llevan a ninguna parte (como se ha demostrado el 14 de abril), pero eso no debería impedir que en esa formación se instalase la conciencia de que el conflicto político que al pueblo berciano administrativamente le interesa es el que lo llevaría a formar parte de una nueva Autonomía Leonesa, algo a lo que parecen ser alérgicos.

Dicho esto, fuera de planteamientos que supongan alteraciones de demarcaciones administrativas no justificadas, El Bierzo sí posee identidad y capacidad sobradas para erigirse en abanderado del Espacio Noroibérico del que forma parte y cuya centralidad no solo geográfica ocupa. Vengo defendiendo esta idea desde 2008, bien acogida allí donde la he expuesto, cual es la creación de una ecorregión (región vivencial) europea formada por Galicia, Asturias, la Región Leonesa y la Región Norte de Portugal. Ya he desarrollado en muchas ocasiones el alcance de esta idea, por lo que no me voy a repetir. Pero sí me gustaría recordar que en la concepción del Espacio Noroibérico destaca la noción de Distrito territorial (distinto del concepto de distrito autonómico (estructural) que viene defendiendo Iniciativa Autonómica Leonesa para El Bierzo, y que, obviamente, comparto) expuesto en el Manifiesto por el Noroeste Ibérico, en el Primer Congreso Territorial del Noroeste Ibérico (Campus Noroeste de la Uned, Ponferrada, noviembre de 2012), donde se propone la organización territorial noroibérica en Distritos territoriales funcionales (no estructurales) a la manera del que allí llamaba Distrito Territorial de la Cuenca del Sil, del que podrían formar parte todos los territorios de dicha Cuenca: Laciana, El Bierzo, Cabrera, Valdeorras y Ribeira Sacra.

No me cabe ninguna duda de la viabilidad económica de los distritos territoriales como el de la Cuenca del Sil, basada en el soporte cultural que lo sustenta, en el enorme capital territorial del que goza, así como en una gestión del conocimiento que, al respecto, se podría disponer fácilmente. Pero tampoco me cabe duda alguna de que, sobre esta base, El Bierzo definiría de manera indubitable esa identidad y posición que lo caracteriza: la de integrar en una única personalidad rasgos leoneses, asturianos y gallegos, y que desarrollaría de manera muy satisfactoria sin necesidad de alteraciones de fronteras administrativas que, hoy por hoy, solo contribuyen a dar oxígeno a los inmovilistas.

tracking