MIR o la clave de bóveda de nuestra sanidad
El pasado martes, día 3 (curiosamente al inicio del mes de agosto y con un personal sanitario enfrentándose al quinto episodio de la pesadilla covid con equipos reducidos por las vacaciones y a menudo cerca del agotamiento), nos regalan este titular: «El Gobierno negocia con la Generalitat ceder la formación sanitaria especializada».
Que la señora ministra desmienta a las veinticuatro horas esa noticia no nos debe tranquilizar en exceso pues la historia política nos ha enseñado que negar que algo se vaya a hacer no implica que no se acabe haciendo. Y menos tranquiliza aún que seguidamente la señora consellera de Presidencia de la Generalitat desmienta a la señora ministra diciendo que ese tema sí está en la agenda bilateral Gobierno-Generalitat.
Se cumplen ahora 42 años desde el primer examen MIR (1979) y la historia del MIR es la de un modelo de éxito reconocido dentro y fuera de España. Así en el libro In the Search of a Perfect Healht System de Mark Britnell (premiado en 2016 como mejor libro en el ámbito sanitario y social) se analizan los sistemas sanitarios de los diferentes países y en lo relativo al nuestro se destacan dos aspectos: la formación de los médicos y el modelo de trasplantes. En otros países se destacan apartados como la Atención Primaria en Israel, los Servicios Comunitarios en Brasil o la Investigación y el Desarrollo en Estados Unidos por poner algunos ejemplos.
Se cumplen ahora 42 años desde el primer examen MIR (1979) y la historia del MIR es la de un modelo de éxito reconocido dentro y fuera de España
Desde fuera miran nuestro sistema MIR como algo ejemplar y digno de ser copiado. El sistema que empezó regulando la formación de médicos especialistas se extendió posteriormente a la formación de enfermeros, farmacéuticos, físicos, químicos, biólogos y psicólogos para nutrir al Sistema Nacional de Salud de unas plantillas de especialista bien formados que garantizaran el relevo constante de profesionales. Y ese modelo también se intenta copiar en la enseñanza con la formación de profesores tutelados en sus primeros años por gente experta.
Un examen único el mismo día y a la misma hora en varias ciudades de España que se viene realizando desde hace 42 años es el acceso más justo y transparente de los médicos recién graduados a las plazas de formación que se ofertan en los distintos hospitales de nuestro Sistema Nacional de Salud. No existen filtros de ningún tipo de modo que solo las competencias demostradas en ese examen (que supone el 90% de la nota final) sumadas al curriculum académico (10%) permitirán el acceso a una plaza de formación especializada. Un médico de cualquier punto del país tras superar dicho examen podrá (en función de la nota obtenida) escoger plaza en el hospital que él o ella decida.
Las plazas se ofertan en unidades docentes que las distintas Comunidades autónomas han reconocido como servicios donde se pueden formar residentes al tiempo que esas mismas comunidades cada año remiten al Ministerio de Sanidad el listado de plazas que se convocan. De modo que las comunidades autónomas ya desempeñan un papel importante en la formación de Especialistas.
Cabe destacar que la asunción progresiva de responsabilidades por parte de los médicos incorporados a su plaza de Residente se hace gracias al trabajo callado y constante que los especialistas que ejercen como tutores (por lo general lo son la mayoría de los que trabajan en los Servicios reconocidos como unidades docentes) desempeñan a diario. Un trabajo económicamente poco o nada reconocido y solo simbólicamente a nivel curricular. Los especialistas del Sistema Nacional de salud formamos residentes porque queremos mantener esta cadena de éxito en la que nosotros fuimos el último eslabón y ahora somos de los primeros y que garantiza la pervivencia de una sanidad que ha sido muy difícil construir, pero podría ser muy fácil desmontar.
Y así como la clave de bóveda es esencial para que una cúpula se mantenga estable el sistema MIR puede ser la piedra que, si se toca, haga caer el edificio.
La señora ministra de Sanidad dijo que sólo se abordarán cambios en el sistema MIR para mejorarlo. Llevar algo construido entre todos a una mesa bilateral (que bien podría ser una mesa de quirófano) para desmembrarlo no parece que sea hacerle un gran servicio a la Sanidad.
Por favor, alejen las manos de aquello que funciona.