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Aznar riñe a Zapatero
AZNAR se irrita con Zapatero y hasta le abronca en público. El presidente suele responder con ira apenas contenida cada intervención del dirigente socialista. La última ocasión ha sido con motivo de la conferencia de Rodríguez Zapatero en las jornadas organizadas por «The Economist» sobre el Crecimiento económico de España, en que ha propuesto limitar el gasto público al 40 por ciento del PIB e ir incrementándolo al mismo ritmo de la economía española. Esta propuesta le ha valido al líder socialista para que Aznar le «envíe» a la Universidad, ya que según el presidente hay cosas que enseñan en primero de Económicas y, según él, Zapatero no se las sabe. El tono que suele utilizar Aznar para dirigirse al jefe de la oposición suele ser agrio, de fastidio. Seguramente el presidente tiene muy presente que Zapatero, no hace mucho, le derrotaba en el Debate parlamentario del estado de la Nación, y menos tiempos aún ha pasado desde que el socialista dejara en evidencia a Aznar en el debate presupuestario. El caso es que en la actual coyuntura no parece que el presidente ande sobrado de aciertos en política económica, más bien lo contrario. Al Gobierno no le cuadran los números, y las últimas cifras, el IPC por no ir más lejos, así lo indican. El PP y sus dirigentes suelen demostrar una actitud de desprecio hacia todo aquel que no coincide con sus planteamientos. Descalifican al adversario, les cuesta mantener una actitud de cierto respeto y consideración hacia las ideas y propuestas de los demás, más allá de las lógicas discrepancias. Pero más allá de la consideración del presidente sobre las propuestas económicas del PSOE, tengo para mí que sobre todo a Aznar le irrita que Zapatero no sea el líder endeble que él creía que era. El presidente se ha visto sorprendido en sus cálculos, y allí donde el pensaba que el PSOE tenía un dirigente de trámite, se ha encontrado con un oponente que hace peligrar la mayoría al PP en las próximas generales. Aznar también hace evidente su animadversión hacia Zapatero no recibiéndole. Hace meses que el secretario general del PSOE expresó su deseo de reunirse con el presidente de Gobierno para repasar asuntos de interés general, por ejemplo la marcha del Pacto Antiterrorista, o abordar un problema como es el de la inmigración ilegal o tantos otros. Sin embargo Aznar no quiere recibir a Zapatero y no lo hace. José María Aznar nunca ha sido un político simpático ni ha hecho gala de calidez personal, pero mantener una actitud pública de desprecio y falta de consideración hacia el líder de la oposición, es un boomerang que va en su contra, sobre todo porque su actitud amarga contrasta con la sobriedad y el estilo educado de Zapatero. Este tipo de respuestas desabridas de Aznar a Zapatero a quién perjudican es al presidente, lo dicen hasta los suyos. |