Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

L próximo viaje del Rey a Galicia, para comprobar los efectos de la catástrofe del Prestige y para solidarizarse con los ciudadanos de esa comunidad autónoma, es una noticia que tendrá diversas interpretaciones y no pocas consecuencias. La primera conclusión de la iniciativa real es la elevación indiscutible de lo ocurrido hasta la categoría de catástrofe que el Gobierno de España, la Xunta de Galicia y el Partido Popular se empeñaban en negar una y otra vez, pretendiendo que menoscabando la importancia de lo ocurrido disminuirían sus consecuencias y, por lo tanto, las responsabilidades adquiridas en la nefasta gestión de estos sucesos. En los platillos de la balanza para juzgar lo sucedido será difícil evitar que confluyan el absentismo político del Gobierno y la cacería de Manuel Fraga Iribarne, en mitad de la tragedia, acompañado de su consejero de medio ambiente, entre otras personas, y la visita del Rey de España a la zona del siniestro, bajando a comprobar la densidad del petróleo, conocer lo ocurrido y proporcionar a los gallegos el amparo y la confianza que no han tenido de su gobierno local y tampoco del de la nación. Pero la visita del Rey no puede utilizarse para ocultar la responsabilidad del Gobierno, de los dos gobiernos, en la gestión de esta calamidad. Ahora, impotentes, dependemos todos exclusivamente de los partes meteorológicos y de la dirección de los vientos para conocer si se nos vienen encima una docena de miles de toneladas más del petróleo del Prestige. Ajenos a cualquier iniciativa, el destino sustituye a la acción de Gobierno ante la perplejidad de toda Europa, al comprobar que José María Aznar se hace fotos promoviendo medidas internacionales para evitar problemas en el futuro en la medida que se siente incapaz de buscar paliativos para los de hoy. La Marea Negra a la que el vicepresidente Mariano Rajoy negaba virtualidad ha terminado por provocar un viaje extraordinario del Rey a la zona afectada. Lo que se pretendía que era una situación controlada ha terminado por constituirse en motivo de excepcional iniciativa real, en un universo en el que, en demasiadas ocasiones, se ha querido alejar a la Corona del protagonismo que debe tener esta institución, de la cercanía de los ciudadanos y de la representación del Estado. Quizá este viaje se ha considerado que sí toca porque ni el presidente del Gobierno ni los ministros de su gabinete tienen mucho interés en dar la cara en una Galicia embarrada en fuel. Conviene seguir de cerca estos acontecimientos, porque van a tener lecturas múltiples.

tracking