EN BLANCO
Sanidad para todos
LA ministra de Sanidad prepara al menos dieciocho medidas, además de la Ley de Cohesión, para tratar de conseguir eso, la cohesión y la calidad del Sistema Nacional de Salud. Es algo que se debería haber hecho antes de transferir las competencias a las autonomías, pero no hay que lamentarse de lo que se hizo mal en el pasado, sino trabajar en lo que tiene que ser bueno para todos los españoles. No es fácil, pero hay que hacerlo posible. De momento, el Partido Socialista dice que le suena bien «la música», aunque las dificultades vendrán más de autonomías como Cataluña o el País Vasco, reacias a ceder nada. En la sanidad, como en la educación, o en las catástrofes, el interés público, eso que antes se llamaba el bien común, debe prevalecer. En lo general -que todos los españoles, sean de la comunidad que sean, tengan los mismos derechos básicos y la misma atención, así como facilidades para ser tratados igual en cualquier territorio de España o de Europa-, y en lo particular. Prestaciones básicas iguales, requisitos mínimos para apertura de centros sanitarios, retribuciones profesionales similares por trabajos, aprobación de nuevas técnicas o de medicamentos nuevos, ensayos clínicos, libre elección de médico, unas normas de calidad y de control equiparables, una información compartida y con las mismas premisas... Un Estatuto Marco para todos los profesionales... Nada más y nada menos que todo eso. No es fácil, pero es imprescindible. O dialogamos y llegamos al acuerdo o acabaremos teniendo una mala sanidad y una mala educación.