AL TRASLUZ
Lo mejor
LO ocurrido en Galicia es tan trágico que da vergüenza ajena comprobar la búsqueda de la rentabilidad electoral. No cuestiono el derecho a la crítica al Gobierno, pues hay errores criticables en todo este suceso, sino ese mezquino intento de sacar tajada. En fin, no sabía uno que hubiese tantos linces en cómo actuar ante las catástrofes naturales. Machado lo dijo con mucha sabiduría: en España lo mejor es el pueblo. Un pueblo que por encima de ideologías y egos localistas ha demostrado que existe como sentimiento colectivo. Es la clase política la que tiene que estar ahora a la altura del ciudadano, de su ejemplo ético. Siempre he sido reticente hacia quienes sienten desprecio hacia los políticos, sin hacer distinciones, sin establecer jerarquías de comportamiento. Los políticos no pueden ceñir su discurso a ganar o perder votos, pues el pueblo lo capta. Y se equivocan quienes creen que hará distingos entre siglas, su desprecio lo arrastrará todo como otra marea negra. Es comprensible que se cometan errores técnicos en una lucha tan compleja contra la marea negra; lo que ya es más cuestionable es que se cometan errores de sensibilidad, sobre todo cuando el pueblo ha sabido dar lo mejor de sí mismo. El político siempre ha de ir por delante, dar más, y ser ejemplo. Si en situaciones límite no surge lo mejor del político, del poder y de la oposición, como ha surgido lo mejor del pueblo, nada se puede esperar del sistema. La tragedia ofrece siempre, en contraprestación, una ocasión para la grandeza.