Diario de León

BCE: un juguete al servicio de Alemania

Publicado por
Matías González, sociólogo
León

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El Banco Central Europeo ha mostrado con creces en sus veinte años de existencia su condición de  juguete al servicio de los intereses de Alemania, (y secundariamente de Francia) su grumete en el pilotaje de la UE. En sus inicios cometió el error más que garrafal de propiciar la bajada de intereses del dinero del 7,5% en 1997 al 3.00 en 1999, Ello ocasionó la burbuja de precios en la vivienda que llevó a la crisis del final de la década. De esa burbuja se salvaron tanto Alemania como Francia.

    Luego, asumió de grado la política de inundar el mercado de euros, siguiendo a la Reserva Federal de EE UU y al Banco de Japón, para combatir la crisis de la vivienda y certificó esa estrategia para combatir la crisis del covid.  Ese diluvio  de dinero es el verdadero causante de la actual inflación, no el covid ni la guerra, como pregonan los pregoneros por encargo de sus patrones..  La indomable regla, que se estudia en el primer curso de Economía, de que un exceso de oferta de dinero es preludio sin remedio la inflación la prendieron conjurar los arrogantes taumaturgos de la banca central, con esa soberbia propia de los cerrajeros oficiales  del sistema financiero. 

Pero las reglas están por encima de los guardianes  del dinero, y la inflación ha llegado como una persistente llovizna de agua amarilla que acabará convirtiéndose en un tumultuoso chaparrón. Por mucho que nos prediquen a diario que la inflación está controlada, esa trola no se sustenta en ninguna dato conocido,  CitiBank ha acabado de advertir que la inflación en Gran Bretaña  llegará al 18 % en el 23. Y en Europa no estaremos muy lejos, ténganlo por seguro.

A pesar de esa gravísima amenaza el Banco Central Europeo sigue actuando con insoportable lentitud en la necesaria subida del precio del s para enfriar la demanda que alimenta la inflación. Esa lentitud puede parecer el resultado natural de su constatada miopía, dicen algunos periodistas, pero yo sostengo que es intencionada y obedece claramente al programa inicial; favorecer los intereses de Alemania y de Francia y sus socios del Norte, esos intereses ahora son favorecer a sus empresas de exportación, la piedra angular de ambas economías, para lo cual necesitan un euro muy débil. Eso ya lo ha conseguido el BCE, con la paridad que ya ha perdido  el euro con el dólar, un 10 % por ciento por debajo de lo que cotizaba hace 12 meses. 

La moraleja es que el banco central no tiene ninguna duda en seguir anclado a esa estrategia y sacrificará la lucha contra la inflación a la  ayuda a los exportadores. Así que esta  crisis la pagaremos los ahorradores, la clase media europea que vive de acuerdo con sus necesidades. Se beneficiarán los deudores que viven por encima de sus ingresos. Es la triste realidad de nuestro mercado. Favorecer a los parásitos y dañar a los productores, ¿qué destino el espera a Europa, con esta estrategia? El barranco, y a la vuelta de la esquina: en el 2015 nos libramos con «haremos lo que sea necesario» para salvar al euro, del gobernador Dragui. Ahora con la amenaza de Moscú, no nos libraremos. La leyes históricas son yugos implacables: solo el dolor nos librará de los excesos.

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