Publicado por
José Barbero Villatobas
León

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Han pasado ya varios meses del fallecimiento del brillante escritor Raúl Guerra Garrido, madrileño de nacimiento pero de raíces bercianas y por tanto también leonesas, su árbol genealógico por las ramas materna y paterna, está anclado en la Villa de Cacabelos. El día 1 de este mes de abril, un grupo de amigos procedentes del mundo del periodismo y de otros campos de la cultura organizaron en la ciudad de Ponferrada, un homenaje en su memoria, al que asistieron su núcleo familiar más directo (viuda, hijos y nietos) y otros familiares, además de otras personas que le conocieron personalmente o admiradores de su obra literaria. Entre los familiares asistentes estaba el que escribe estas líneas —mi mujer, que en paz descanse, era prima hermana o carnal de Raúl— y desde esa óptica familiar voy a hacer una pequeña semblanza o biografía de él. De Raúl Guerra Garrido, tanto en vida como inmediatamente después de su fallecimiento, personalidades del mundo de la cultura y de la política han resaltado sus cualidades personales, profesionales, y su intervención en el mundo de la política durante esos momentos convulsos de los atentados de la banda terrorista ETA, que le tocó vivir muy de cerca por tener su residencia en la ciudad de San Sebastián, teniendo que llevar escolta policial al estar amenazado de muerte por ella. No se podrá decir que al resaltar sus cualidades las exagero, dejándome llevar por el afecto familiar ya que, como he dicho anteriormente, otras personas más relevantes lo han hecho antes. Precisamente, a través de este artículo, quiero resaltar otras facetas profesionales de Raúl que no se han dicho o que han quedado eclipsadas por la de brillante escritor, de los de larga trayectoria, como lo acredita su obra escrita a lo largo de varias décadas. Un intelectual de la literatura y, por tanto, la antítesis de esos otros escritores que solo alcanzan una popularidad efímera. Por su sólida trayectoria literaria, Raúl Guerra Garrido fue un serio candidato a ocupar uno de los sillones de la Real Academia de la Lengua Española. Hablando últimamente con él sobre este tema, se quejaba de sus «achaques» y yo parodiando una frase que se atribuye a un importante político español, le dije: «Raúl se fuerte, resiste», no pudo ser. Ponen de manifiesto la brillantez de su trayectoria literaria y personal, los numerosos premios, condecoraciones y otros reconocimientos. Entre otros, podemos citar los siguientes: Premio Nadal (1976) por su novela Lectura Insólita del Capital ; Premio Ramón Gomez de la Serna (2004); Premio Nacional de las Letras (2006); Premio Castilla y León de las Letras (2007). Así mismo, en 1984 fue finalista del Premio Planeta por su novela El año del Wolfram . Está en posesión de la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio y ha sido presidente de la Asociación Colegial de Escritores; presidente del Colegio de Farmacéuticos del País Vasco. Fue uno de los fundadores del Foro de Ermua.

Pero lo que quiero resaltar en este artículo, como ya he dicho anteriormente, es su formación multidisciplinar, es decir, además de Humanista como escritor; su formación en Ciencias como Doctor en Farmacia, ya que la Licenciatura en Farmacia es una carrera de las llamadas de Ciencias, versado también en Ciencias Naturales al ser un reputado Edafólogo, sobre todo en plantas medicinales que se utilizan para la fabricación de medicamentos. Pero además de todo lo dicho, su curriculum vitae no termina aquí, al ser también Óptico Optometrista, carrera que le hace tecnólogo y experto en aparatos de óptica. En sus inicios profesionales trabajó en el departamento de investigación de una conocida empresa de lubricantes para automóviles y otras máquinas. Vemos que en Raúl Guerra Garrido se funden muchos de los conocimientos que hemos ido creando a lo largo de la Historia y que nos diferencian del resto de los animales elevándonos a la categoría de seres humanos o personas. Si hubiera nacido en tiempos de la cultura de la Ilustración, formaría parte del selecto grupo de los ilustrados, creadores y propagadores de ese movimiento cultural que empezó a resquebrajar los cimientos en que se asentaba la sociedad europea, que es la que dominaba gran parte de nuestro planeta, bajo el sistema político del llamado Absolutismo o poder absoluto implantado por las monarquías reinantes en Europa (España, Inglaterra, Francia, Portugal). Sistema político que podemos resumir con la frase pronunciada por el rey francés Luis XIV «El Estado Soy Yo«. Si analizamos su obra veremos que en todos los sitios donde ha estado, cual cronista ha impregnado en sus novelas, sus vivencias pasadas en ellos. Cacereño, La Soledad del Ángel de la guarda, La Costumbre de morir, Lectura Insólita del Capital,… (País Vasco) ; El año del Wolfram, Viaje a una Provincia Interior, Cuaderno Secreto,… (El Bierzo) ; La Gran Vía es Nueva York (Madrid); Castilla en Canal (viaje por las provincias de Valladolid, Palencia y Burgos); Copenhague no existe. ..

Durante el transcurso del acto al principio mencionado, su presentador el periodista y escritor, Fernando Tascon, fue dando paso a las personas intervinientes en él. La primera en intervenir fue una de las hijas de Raúl, Luz quien agradeció en nombre de la familia, la celebración del homenaje en recuerdo de su padre. Respecto a mi intervención en dicho acto, fue para resaltar su formación multidisciplinar como he hecho en este artículo, pero sobre todo, aprovechando que este era un homenaje más entrañable e íntimo, más dirigido a la exaltación de su figura como persona —que fue lo que hicieron todos los intervinientes—, en mi caso además como familiar de Raúl, concluí mi intervención diciendo: Es muy conocida esa frase que dice, «Detrás de un gran hombre, hay una Gran mujer», su mujer Maite ( desgraciadamente ahora, su viuda). Dice la frase «detrás», en un segundo plano, en la sombra, resolviendo los problemas de la logística familiar. Pero en Maite se ha dado un doble mérito, por qué además de lo dicho, está su faceta profesional al frente de su propia Farmacia, como Licenciada en Farmacia que es. Precisamente, en estos tiempos que podemos llamar de la «Era del Feminismo», he considerado conveniente y justo traer a colación lo dicho. Raúl, estoy seguro que allá donde te encuentres —se dice que en un mundo mejor, pero al que todos queremos ir lo más tarde posible— , ya te estarás documentando para escribir tu próxima novela, aunque de momento, no podremos deleitarnos con su lectura hasta encontrarnos de nuevo, pero si no fuera así, me despido de ti con un ¡Hasta siempre, querido Raúl!

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