Diario de León
Publicado por
Alfredo Rodríguez Garagorri
León

Creado:

Actualizado:

Ni nunca mataron, la mayoría no. Y sin embargo no les podemos ajuntar aunque tengamos hoy a docenas de opinadores a sueldo vendiéndonos la moto: Bildu, esos osos amorosos. Heidi Otegi, abuelito dime tú.

Son unos canallas, y eso no cambia porque «ahora» no estén matando o no estén quemando autobuses. No son gente normal que un día, en una discusión de tráfico o en una noche fatal, perdieron los nervios y mataron sin querer a alguien, y desde entonces, de vez en cuando, se despiertan con pesadillas reviviendo aquello. No tienen pinta de tener grandes remordimientos.

Son gente que, en los distintos grados de implicación que hay en toda organización, estuvieron toda su miserable vida matando gente o ayudando a los que mataban gente. Daban apoyo, refugio, información, financiación. Hacían masa, esa masa de matones sin la que ETA se habría disuelto en tres meses. Hacían pintadas en portales y escaparates. Engrosaban los grupos que hacían la ronda por las tiendas con la hucha. Esos grupos de matones, que ni mataban ni matan, marcaban la diferencia entre que el del bar les mandase al carajo, como hacían los de los bares en Cuenca, o bajase la cabeza y les diese unos billetes porque esos billetes valían menos que tener que limpiar pintadas o cambiar lunas todas las semanas.

Hacían pasillos al concejal del PSOE, intimidaban en los plenos, impedían mítines, quitaban carteles, ponían los suyos, llenaban manifas, quemaban cajeros. Invadían las asociaciones, monopolizándolas.

Y todo eso lo hacían fríamente, de forma voluntaria, durante años, siendo plena y orgullosamente conscientes de que ponían su granito de arena para que otros, a los que admiraban, respetaban, homenajeaban, admiran, respetan y homenajean, apretaran el gatillo o aparcaran el coche bomba. Todos ellos consideraban que sus objetivos políticos se debían imponer hasta el punto de estar por encima de la libertad y la vida de los que no pensaban como ellos, justo lo contrario a lo que es la democracia.

¿Han cambiado algo? No parece. El mundo Bildu no ha informado sobre los cientos de asesinatos reivindicados por ETA y que permanecen sin resolver, no ha dejado de homenajear a etarras a través de bienvenidas, efemérides y carteles y no ha dejado de dar puestos de relevancia a delincuentes. Ninguna corriente en Bildu pide que nada de todo eso se haga. Estos hechos demuestran que la gente de Bildu no ha cambiado en lo sustancial, y siguen siendo los canallas ultras antidemocráticos que han demostrado ser durante décadas. Y si cambia el viento y conviene al negocio volverán a su matonismo de alta intensidad.

Por eso el único tratamiento posible con ellos es el cordón sanitario.

Y por eso es tan grave que el Gobierno actual y su orfeón mediático se hayan pasado al otro lado del cordón y hayan olvidado que dedicar años de tu vida a delinquir de forma consciente y organizada te inhabilita, no para presentarte y ser elegido, sino para ser tratado de igual a igual en las instituciones democráticas, que es de lo que se trata ahora.

tracking