Diario de León

TRIBUNA

Enrique Ruiz Forner
Presidente del Consejo de Colegios de Enfermería de Castilla y León

En sanidad, la satisfacción del paciente es lo primero

Creado:

Actualizado:

En los últimos días, hemos sido testigos de ciertas críticas provenientes de colectivos médicos hacia la normativa que regula la prescripción de medicamentos y productos sanitarios por parte de los profesionales de enfermería. Estas objeciones, que pretenden paralizar un avance aprobado por consenso político y profesional hace casi una década, nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la prescripción enfermera y su impacto positivo en la atención sanitaria.

En este contexto, es importante recordar cómo ha evolucionado la enfermería en el sistema sanitario. La imagen romántica y desfasada que nos dibujan las películas y novelas de enfermeras como simples auxiliares del médico, atentas a seguir órdenes sin iniciativa propia, está lejos de la realidad. Hoy, el acceso a la profesión requiere la finalización de un Grado universitario en Enfermería, un título que abarca cuatro años de formación intensiva, complementado con cientos de horas de especialización. Además, la enfermería moderna no se detiene ahí. Existen especialidades como Enfermería Familiar y Comunitaria, Enfermería Pediátrica, o la Enfermería Geriátrica, todas ellas con estudios adicionales que permiten un enfoque mucho más profundo en la atención al paciente.

Una tarea más eficiente y adaptada a las necesidades del paciente: Los enfermeros y las enfermeras ya no responden a fórmulas sanitarias del siglo XIX, ni siquiera a las del siglo XX. La profesión ha avanzado tanto en conocimientos como en competencias. La prescripción enfermera, que tanto debate ha suscitado últimamente, es una manifestación más de esta evolución. Lejos de invadir competencias médicas, esta capacidad permite a los enfermeros realizar su labor de una manera más eficiente y adaptada a las necesidades del paciente, siempre bajo protocolos estrictos que garantizan la seguridad y el cuidado integral.

Cabe destacar que esta práctica no es una novedad. En España, la prescripción enfermera se implementó con el Real Decreto de 2018, que estableció un marco regulador claro para este ámbito. Desde entonces, esta actividad ha demostrado su eficacia, no solo en términos de descongestión del sistema sanitario, sino también en la mejora de la calidad de atención al paciente. En Castilla y León, la prescripción enfermera ya ha sido aplicada con éxito en diversos contextos, especialmente en Atención Primaria, donde los pacientes pueden acceder a tratamientos de manera más ágil, sin comprometer en ningún momento su seguridad.

Un ejemplo reciente es la guía para el tratamiento de infecciones urinarias no complicadas en mujeres, publicada por el Ministerio de Sanidad. Esta guía autoriza a los enfermeros a prescribir medicamentos como la fosfomicina trometamol o la nitrofurantoína, dos fármacos de uso común y de fácil administración. Lejos de sustituir la labor del médico, esta medida permite que situaciones relativamente sencillas, como una infección de orina, puedan ser resueltas de manera eficiente por enfermeros formados y capacitados, sin la necesidad de esperar una consulta médica, lo cual ahorra tiempo y reduce la carga de trabajo de los médicos en casos más complejos.

El ejemplo de otros países del entorno europeo: Otros países europeos llevan años aplicando la prescripción enfermera con excelentes resultados. Reino Unido, Francia y Portugal son solo algunos ejemplos donde esta práctica no solo es aceptada, sino también valorada como una herramienta clave para mejorar la eficiencia del sistema de salud. En estos países, la prescripción enfermera ha permitido a los pacientes acceder a sus tratamientos con mayor rapidez, al mismo tiempo que se optimizan los recursos sanitarios.

Entendemos las preocupaciones que puedan surgir, pero desde el Consejo de Colegios de Enfermería de Castilla y León, queremos hacer un llamamiento a la calma y al diálogo. Es fundamental recordar que tanto médicos como enfermeros compartimos el mismo objetivo: el bienestar del paciente. La colaboración entre ambas profesiones ha sido siempre una piedra angular de nuestro sistema de salud, y así debe seguir siendo. No se trata de una pugna por competencias, sino de hacer que el sistema sea más ágil, más accesible y más eficiente, siempre con el foco puesto en la seguridad del paciente.

La práctica de la enfermería no se limita a la aplicación mecánica de protocolos. Cada enfermero o enfermera, en su trabajo diario, hace uso de su juicio clínico, un juicio que se basa en años de formación, experiencia y conocimiento especializado. Como presidente del Consejo de Enfermería de Castilla y León, puedo afirmar con seguridad que nuestros profesionales están completamente capacitados para asumir las responsabilidades que la prescripción enfermera les otorga, sin poner en riesgo la atención médica integral.

Las mejoras no deben interpretarse como una amenaza: Es natural que cada profesión sanitaria defienda su papel dentro del sistema, pero no debemos perder de vista lo que importa: el paciente. La satisfacción del usuario del sistema de salud debe ser nuestra máxima prioridad. Las mejoras en la atención al paciente no deben interpretarse como una amenaza, sino como una oportunidad para que todos, médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios, podamos seguir evolucionando en nuestro trabajo.

Por todo ello, invito a todos los actores implicados a abordar este tema con tranquilidad y con un espíritu de colaboración. Solo a través del diálogo y del trabajo en equipo lograremos garantizar que nuestro sistema sanitario siga ofreciendo la mejor atención posible. Los avances en la medicina y en la atención sanitaria no se detienen, y debemos estar preparados para adaptarnos a esos cambios, siempre con el objetivo de situar al paciente en el centro de todo lo que hacemos.

Un paso adelante en la modernización del sistema sanitario: No hay lugar para la confrontación cuando hablamos de salud. Los pacientes confían en nosotros, tanto en los médicos como en los enfermeros, y debemos responder con una actuación que priorice su bienestar por encima de todo. La prescripción enfermera no es más que un paso adelante en la modernización de nuestro sistema sanitario, un paso que, bien gestionado, contribuirá a mejorar la experiencia del paciente y a optimizar los recursos de los que disponemos.

Es nuestro deber, como profesionales de la salud, mantenernos unidos, seguir formándonos y colaborar para que, en cada intervención, el paciente reciba la mejor atención posible, de la mano de un equipo multidisciplinar que trabaja con un único propósito: la salud y el bienestar de quienes confían en nosotros.

Una tarea más eficiente y adaptada a las necesidades del paciente: Los enfermeros y las enfermeras ya no responden a fórmulas sanitarias del siglo XIX, ni siquiera a las del siglo XX. La profesión ha avanzado tanto en conocimientos como en competencias
tracking