Diario de León

TRIBUNA

FRANCISCO J. LÓPEZ RODRÍGUEZ
Profesor Jubilado de FP

A los socialistas, ¿les importa España?

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En las elecciones del año 1982, Felipe González consiguió los mejores resultados de la historia del socialismo y de la corta democracia española. La España no socialista se llevó las manos a la cabeza creyendo que era la vuelta a una etapa negra de la II República. Resucitar el Frente Popular en el que estaría integrados todos los movimientos revolucionarios: anarquistas, comunistas, independentistas. No fue así el camino elegido por el binomio González-Guerra. Significó una revolución social, económica y de progreso. España ingresó en los principales organismos internacionales. España ocupó un lugar importante en el mundo y, sobre todo, España se integró en la Comunidad Económica Europea, como lugar para un desarrollo económico y de modernización de todos los sectores productivos y esta internalización se culmina con la entrada en la Otan como paraguas para protegernos de posibles enemigos. La etapa del socialismo de Felipe González supuso ni más ni menos, modernizar España y ser lanzadera en el mundo. Sus gobiernos no han tenido parangón después, ni mucho menos, hoy.

¿Qué queda de aquel socialismo felipista y guerrista? Aquel socialismo pasó a la Historia. Si por algo se caracterizó aquel socialismo fue por la unidad de España. Los movimientos independentistas eran aplacados con una política económica y de desarrollo. Solo había un punto negro que marcó la historia de España: ETA. Aun así, se trató por todos los medios de cauterizar el movimiento terrorista e incluso con organizaciones antiterroristas que supusieron un punto negro en la política felipista. En la desesperación puede ser que la violencia se combata con violencia.

Ante la pregunta, de aquel socialismo no queda nada. Un descendiente ha despilfarrado la herencia. Porque los hijos que está engendrando el actual sucesor del socialismo son resultado de un sicópata que, solo por mantenerse en el poder, está sacrificando lo más sagrado que es la unidad de España.

Todos los buenos socialistas están escandalizados de como un personaje rompe con todos los principios constitucionales. Rompe España. Resucita las dos Españas o las tres. Los socialistas tienen que ser conscientes de que el personaje que habita la Moncloa está rodeado por la peor basura que se puede encontrar en un centro de residuos. Está apoyado por: terroristas, independentistas: catalanes, vascos, mallorquines, gallegos, valencianos y a todos estos grupos les inunda de euros no para desarrollar sus respectivas Comunidades sino para que depositen el voto y seguir en el altar monclovita. Está vendiendo España por ocupar la Moncloa.

Nunca, repito, este socialismo creado por Sánchez existió. El socialismo de Sánchez es él. España es Pedro. La nación es Pedro. El país es Pedro y los políticos de todo el mundo cuando vienen a España vienen a negociar con Pedro Sánchez Castejón.

El despiadado inquilino de la Moncloa está empleando los recursos más indignos, traicioneros, deleznables y rastreros para seguir en el Falcon y gozar de los mejores resorts a cuenta del padre Estado.

Todos recordamos aquel cara a cara de Pedro y Mariano Rajoy cuando a bocajarro le dijo: usted no es una persona decente, acorralado por la corrupción. Aquella indecencia de Rajoy, hoy, es un lodazal monclovita. Este palacio apesta. La corrupción está dentro. Convive, duerme con una persona que, según las investigaciones judiciales, ha usado el amor conyugal para actos ilícitos. Unos, para favorecer a quien comparte colchón y alcoba; otros, a amigos cuyos fines son el enriquecimiento de personas de confianza.

La basura cumulada en la Moncloa está desprendiendo un olor nauseabundo. No hay despacho en la Moncloa que no esté putrefacto. En consecuencia, si Rajoy era un indecente por casos de corrupción, ahora, que calificativo tenemos que poner a Pedro I, el Mentiroso. Y, hoy, quién es el decente cuando la Moncloa está podrida y en sus despachos se comercia para satisfacer y apoyar a los amigos con subvenciones. El indecente es Pedro Sánchez Castejón.

El socialismo en España, conducido por Pedro Sánchez, es una máquina de corrupción solo y exclusivamente por apoyar al mayor traidor que ha conocido España desde Fernando VII, el rey felón.

Pedro Sánchez es un señor feudal rodeado de una turba de validos que bien alimentados y con sueldos millonarios como lacayos se echan a sus pies. Nadie espere un levantamiento contra el Gran señor. De aquel socialismo de Felipe González y Alfonso Guerra no queda nada. El socialismo actual es un producto de un sicópata que con estrategias nauseabundas está manipulando y rompiendo España por seguir siendo el emperador de la Moncloa.

Yo me pregunto cuando un socialista vota ¿Qué está votando? El voto es libre. Hay un periodo de reflexión. Antes de meter el voto en la urna, ese votante sabe que está apoyando la corrupción, la vertebración de España. Que está apoyando a quienes atentaron contra la Constitución. Está apoyando el empobrecimiento de aquellas Comunidades que son fieles a la Constitución. Está apoyando a un mentiroso que prometió y juró que nunca pactaría con independentistas y terroristas. Esto es lo que están apoyando quienes votan al mayor depredador de la Historia democrática de España. Habría que aplicarles lo que dice Friedrich Schiller: La democracia es la dictadura de los imbéciles.

A los españoles nos falta una cultura democrática. Vivimos anclados en un pasado guerra civilista. España sigue siendo un gueto de una democracia falsificada y fallida.

Tenemos que rescatar al sabio griego, Platón, decía: la democracia es el capricho y la ignorancia del pueblo, con sus variaciones de ánimos y apetitos, indiferente al buen orden.

Karl Popper se hacía una serie de preguntas ¿Quién debería gobernar? ¿Cómo podemos organizar las instituciones políticas, de tal manera que se impida a los gobernantes malos e incompetentes hacer demasiado daño? En otras palabras, Popper predica que las instituciones que faciliten la mala política y los malos políticos deben ser controlados por la ciudadanía para que gobiernen bien.

John Adams advertía: La democracia nunca dura mucho. Pronto se gasta, se agota, y se asesina a sí misma. Nunca hubo todavía una democracia que no cometiera suicidio. Siento decir que los votantes socialistas están cometiendo un atentado contra la democracia española. Hay que tener más conciencia.

Si seguimos así con Pedro Sánchez y con este socialismo, recordaremos aquello de Alfonso Guerra: A España no la va a conocer ni la madre que la parió.

Todos los buenos socialistas están escandalizados de como un personaje rompe con todos los principios constitucionales. Rompe España. Resucita las dos Españas o las tres. Los socialistas tienen que ser conscientes de que está rodeado por la peor basura
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