Diario de León

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Esto no es nada nuevo. Ya en 1943 advirtió la filósofa francesa Simone Weil sobre situaciones parecidas. «Los partidos políticos”, escribió, «son organizaciones que pública y oficialmente están diseñadas con el propósito de matar en todas las almas el sentido de la verdad y de la justicia”. «El espíritu partidista empuja incluso a hombres decentes a perseguir cruelmente a objetivos inocentes”. Parecen un tanto exageradas estas afirmaciones de Simone Weil, tal vez motivadas por haberlas hecho en medio de la Segunda Guerra Mundial. Pero la situación actual de la política en España le están dando la razón.

Lo que de verdad enfureció a Weil acerca de los partidos políticos fue la manera en que enseñan a la gente a confundir los medios con los fines. Alguien puede afiliarse a un partido político para lograr un objetivo político, o tal vez para encontrar un sentido de pertenencia. Pero, como el propósito de cualquier partido es ganar y ejercer el poder, sostuvo Weil, esto alienta un impulso fundamentalmente totalitario. «Inevitablemente, el partido se convierte en su propio fin”, escribe Weil. Para ella, incluso la democracia es sólo un medio para conseguir un fin. Si no nos ayuda a ser más libres para encontrar a Dios y la verdad, no vale la pena mantenerla”.En los últimos días en España los partidos políticos nos están brindado oportunidades de experimentar una política parecida a la denunciada por Weil. Pero también, en momentos puntuales, los partidos políticos de uno y otro signo han representado la posibilidad de una democracia basada en encontrar lo mejor de nosotros mismos, no en ganar la contienda a cualquier precio. Una democracia que sólo sirve a la victoria de un partido o de un líder niega al resto de la sociedad. La democracia se da cuando podemos sentir nuestro propio poder y nuestra interconexión, y cuando encontramos juntos caminos que nunca podríamos encontrar solos. Los partidos y sus líderes pueden ser útiles e incluso necesarios, pero nunca debemos permitir que se conviertan en fines en lugar de medios. No conseguiremos una democracia simplemente eligiendo a un líder que afirma que sólo él puede salvarnos, o a uno que promete defender instituciones que se están desmoronando bajo nuestros pies. Hay otros tipos de política que pueden ayudar a vernos a nosotros mismos y a los demás sin encasillarles en un partido u otro.Independientemente de a quién apoyes, busca formas de entablar conversaciones y crear espacios que te permitan tender puentes y cruzar líneas. Recuerda que las elecciones de partidos son solo un tipo de política. Lógicamente cada uno tiene sus preferencias políticas y apoyará a aquel que mejor le represente. Pero también deberá respetar otras opciones políticas y colaborar con ellas en compromisos sociales, económicos y políticos, siempre que sean en beneficio de toda la sociedad.

No hagamos de los partidos políticos nuestro ídolo particular

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