Diario de León

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Las reinas del mambo y del chachachá y del pasodoble siguen siendo las compañías eléctricas. Ellas son, en realidad, las únicas propietarias-explotadoras del agua, del sol, del viento, de la tierra. No podemos consentir su tiranía. Hay que exigirles un buen precio para todos y además un suministro mínimo garantizado, suficiente y gratuito, para las personas que no disponen de ingresos suficientes.

Recuerdo que, hace muchos años, siendo yo un joven pacífico, unos señores entraron en nuestra huerta de San Fiz y se pusieron a hacer un agujero. Les pregunté quién les había dado permiso. Contestaron, de mala manera, que eran de Elsa (Eléctrica Leonesa Sociedad Anónima), que iban a plantar un poste y tenían autorización del Gobierno. Les dije que la huerta era de mis padres, no del Gobierno, y les ordené que se marcharan. Se fueron, riéndose, diciéndome que volverían con la Guardia Civil. Poco tiempo después, cuando no había nadie, regresaron para completar la faena.

En la década de los ochenta del pasado siglo XX, ya en época democrática, unos operarios entraron en nuestra huerta de Villafranca, que estaba cerrada, y plantaron un gran poste de hormigón y el tendido eléctrico de media tensión. Allí nos estuvo estorbando muchos años, dando «servicio público» y, sobre todo, contribuyendo a que se hicieran ricos los propietarios-accionistas.

El caso es que, hace más de veinte años, una empresa eléctrica que desconozco retiró los cables, llevó la línea por otro sitio más alejado, pero se dejo el poste y el bloque de hormigón que lo sustenta.

Pregunto: ¿El poste sigue siendo propiedad de la empresa de electricidad que lo puso? ¿Por qué no lo retiró en su momento? ¿Quién sería culpable si se cayera y produjera daños personales y materiales? ¿Qué debo hacer, puedo retirarlo por mi cuenta y riesgo, a mi cargo? ¿Por qué los políticos y los funcionarios responsables de la seguridad, del orden, de la buena armonía y convivencia, no han actuado «de oficio» contra la imposición y el abuso?

Es evidente que no soy el único afectado, cualquiera puede ver que hay cientos de postes de hormigón y de hierro abandonados por todo el paisaje.

Los del «ordeno y mando» son muy exigentes con los administrados y no nos perdonan ni una, pues todos tenemos que entender que sí están siempre muy cerca de la perfección» y nunca se equivocan. A nosotros, personas humildes y torpes, siempre nos toca pagar, ellos cobran. Claro ejemplo de garrafales fallos y negligencias lo estamos viendo en el enorme desastre de la dana en Valencia y Castilla-La Mancha, que se podría haber evitado en gran parte si se hubiese invertido dinero público en la contención y buen saneamiento de esas aguas que descienden en forma de terrible aluvión desde las montañas cercanas.

En toda España hay demasiadas muestras del mal hacer de los que nos gobiernan, y aquí en nuestra provincia están, entre otros muchos fallos, la caída de los puentes de la Autovía del Noroeste (A-6) en la zona de Vega de Valcarce, y también esa depuradora que los «expertos» han construido por encima del nivel de las aguas fecales que tendría que recibir. Mientras no se haga una nueva a menor cota de altitud, se seguirán vertiendo las aguas sucias a los ríos. Además se ha quedado pequeña hace mucho tiempo, y no depura todas las aguas que recibe, muchas de ellas limpias, que deberían ir directamente a los ríos, y no saturarla.

Si la providencia divina no lo impide, mucho me temo que tendremos que tragar demasiados parque eólicos para producir energía eléctrica. Plantarán enormes torretas en las montañas que bordean la «olla del Bierzo», pues las protestas vecinales serán escasas, sin fuerza suficiente, sin apenas apoyos políticos.

Desde el punto de vista medioambiental nos va a salir muy cara y sucia esta energía, pues la más barata y limpia es la que no se produce, no se malgasta, no se pierde por el camino.

Esto de las energías alternativas no contaminantes e inagotables tiene mucho de camelo y de engaño, pues la verdad es que consumen muchas materias primas, originan demasiados residuos que, además, en muchos casos, es imposible reciclarlos debido al altísimo coste.

Sigo pensando que la mejor energía es la hidráulica. También lo es la mecánica o cinética, aplicada a una dinamo. Antes, cuando éramos pobres y «atrasados», nuestras bicicletas disponían de luz mediante este elemental sistema. Ahora, con tanto «adelanto», yo «no entender» que los camiones y los tractores no aprovechen la fuerza motriz de las ruedas ni siquiera cuando van cuesta abajo. En Paiporta y demás pueblos arrasados por la dana y la negligencia inversora del Estado, creo que no hay trabajando vehículos pesados eléctricos de empresas privadas y del ejército, pues de haberlos no serían operativos, sí un estorbo más.

Hay que ahorrar energía. Quiten las alfombras de la casa y de los grandes despachos oficiales, y así no tendrán que utilizar las aspiradoras: se apañarán muy bien pasando la mopa, que no gasta, no hace ruido ni contamina.

A ver si tengo suerte y algún buen samaritano me aconseja qué puedo hacer con el peligroso poste que me ha dejado plantado una «reina del mambo», miembro del oligopolio eléctrico en el cual disfrutaban buen sueldo Aznar, Felipe González, Borrell, y otros mandamases.

Me opongo al consumismo, al derroche, a este desatino energético que invade el campo, las zonas rurales. Confieso, con tristeza, que me invade el pesimismo.

Con toda Burbialidad.

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