TRIBUNA
Autobuses: monopolios intolerables
Todos estos abusos son el resultado de la falta de competencia es decir del monopolio que rige en las líneas y de la lenidad de la inspección

sociólogo
Hay prácticas y hábitos que se encastran y arraigan en la genética de los pueblos y acaban por convertirse en parte de su sustancia. Cuando son públicos y positivos se convierten en usos y costumbres: cuando son ocultos y negativos, en carcinomas que degradan y necrosan el tejido social. En este Reino de Barataria nos afectan dos de estas prácticas de economía de subsuelo que permanecen con el decurso de los siglos y que gobierne quien gobierne, izquierda o derecha, republicanos o monárquicos, ahí siguen.
La más notoria, y de la cual ya he hablado en otra Tribuna, es la insuficiencia y por tanto la carestía de la vivienda a causa de la chapucerìa y la ineficiencia de la Admon Pública. El que ahora me ocupa: las del transporte de viajeros por carretera. Cuando se sale a rodar por el mundo, es un hábito muy natural el comparar las cosas que se encuentran por ahí con las que tenemos por acá. En algunas de ellas se constata un saldo muy ventajoso y no diré, de está, en cuàles para que no se nos llene la boca, pero en otras, la comparativa es desoladora. Se percibe muy pronto, en la mayor parte de las latitudes foráneas, la super abundancia de medios de transporte públicos al servicio del viajero en todos sus formatos, (buses microbuses, carricoches, tuk tuks), la notable relación calidad precio, la atención al cliente, la puntualidad, la información. Es el resultado de un mercado en competencia al servicio del viajero. Así que al volver a España y requerir el servicio de un autobús, sea urbano o interurbano es afrontar de nuevo la penosa realidad de nuestro sistema de transporte público de viajeros por carretera; sometido al secular cáncer del monopolio, santificado por la administración, sea central o autonómica. El transporte de viajeros es un servicio que en España, tan amigos de lo público, se considera una responsabilidad del Estado y éste lo adjudica por medio de concesiones a plazo equis en subastas periódicas con requisitos fijados en los pliegos de licitación. La norma ha sido reformada hace pocos años, se han acortado los plazos de las concesiones, se han suavizado los requisitos a las empresas para concurrir a las subastas pero los resultados son parecidos: autobuses caros, escasos, impuntuales. ineficientes. El resultado normal de cualquier negocio sometido a monopolio.A pesar de las periódicas requisitorias de Bruselas para que se abra a la competencia este servicio en Madrid se resisten con el argumento de que tienes que salvaguarda el derecho de los residentes en las rutas deficitarias a un servicio público de autobuses para lo cual compromete a las empresas que se adjudican las líneas rentables a hacerse cargo de las otras. De ese modo se perpetúa un sistema en el que se paga más por un kilómetro de trayecto en un autobús público que en un coche privado porque las adjudicatarias compensan las pérdidas de unas líneas con sobreprecios en las otras. El sistema parece razonable a primera vista pero en el mundo de internet no es tolerable, que se ponga un autobús de 50 plazas para una línea remota con media docena de viajeros de promedio) Los ayuntamientos deberían habilitar convenios con los taxistas habilitados para hacer estos servicios en las aldeas muy alejadas, con escasez de viajeros. Liberados de esta responsabilidad, las compañías de transporte podrían ofrecer servicios a la mitad de precio que en la actualidad en las líneas rentables..0tra variante de la pésima calidad de servicio es el incumplimiento habitual de las grandes empresas con los compromisos horarios de cada línea, la supresión de autobuses sin aviso previo, los cambios de horarios sin informar, las paradas de buses sin horarios.Todos estos abusos son el resultado de la falta de competencia es decir del monopolio que rige en las líneas y de la lenidad de los servicios de inspección de transporte. Son miles las quejas que se reciben a diario pero las empresas ni se dignan en contestar y mucho menos en subsanar las deficiencias.Un panorama desolador que parece confirmar que este servicio está diseñado solamente para la tercera edad, donde al parecer de las empresas no hay necesidad de horarios y de cuyos usuarios se puede abusar impunemente.¿Como es posible que un billete de autobús de León a Madrid, 325 kms, cueste más que un vuelo Madrid-Tenerife de 3.000 kms? Habría que preguntarle al Sr Einsteis, si viviera, o la señor Plank si la teoría de la relatividad o la física cuántica puede explicar esta anomalía inexplicable en el sistema económico de este Reino de Barataria que habitamos.He viajado por un montón de países y en casi todos, desde los más pobres, hasta los ricos el servicio de autobuses de pasajeros por carretera es más barato, más abundante.. y hasta más amigable, que el español. Pasan los años, cambian los gobiernos y nada cambia. Ni las reconvenciones de Bruselas ni las quejas de los usuarios mueven esta pared infranqueable de los consorcios económicos de autobuses urbanos. El Gobierno de turno siempre esgrime el mismo excusa, para garantizar el servicio a los pueblos más apartados hay que permitir unos precios por encima de lo razonable en los sitios más demandada. Este argumento tan falaz solo sirve para preservar unos monopolios asquerosos y unos padrinazgos económicos intolerables. En la edad de 5G cualquier municipio por pequeño y apartado que estè puede gestionar, con convenios o subcontratas, con taxistas y pymes, un servicio de transportes a la demanda por el precio justo, con los automóviles adecuados. No esos mastodontes de 3 millones de euros que movilizan las empresas para recoger tres viajeros en un paisaje rural desolado. El sistema de transporte de viajeros en España es uno de esos agujeros negros que engulle cualquier iniciativa de reforma. Es inaudito que los españoles tan propensos a las apoyos del Estado en educación y sanidad miren con indiferencia este sector. En el fondo es un problema psicológico, el español suspira por moverse libremente en su propio vehículo y desdeña olímpicamente el transporte público. Es cosa de jubilados, migrantes y gente sin recursos.Mi amigo Paco, taxista con licencia en Benavides, me apunta que está impedido de captar la demanda de viajeros de los pueblos del municipio porque haría competencia desleal a la poderosa Alsa que tiene adjudicado este servicio. Pero él y yo mismo y cualquiera ha constatado muchas veces que los autobuses de 40 plaza a la demanda de Alsa no cubren ni media docena de asientos. No les importa porque paga la administración, es decir tù, lector, y yo, autor y todos los demás paganos del Reino. No hace mucho se ha liberado el servicio de transporte por ferrocarril. ¿Por què no es posible el de carretera? ¿Será que a los responsables: ministros y consejeros, les importa un carallo, sacrificar un monopolio público, Renfe, ante la competencia forastera, Trenitalia y SNFF. pero no se atreven a plantar cara a los capitanes de Alsa, Linecar y demás monopolios del transporte de autobuses?