Diario de León
Publicado por
Teresa Fernández
Concelaja de UPL en el Ayuntamiento de León

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Hace unos días salió en el boletín www.castillayleoneconomica.es el ranking de las 10 empresas que más facturan en cada provincia de esta «comunidad de éxito» (Mañueco dixit).

Analizando la situación de León en particular, comparada con el resto de la autonomía, se consigue obtener unos datos que, interpretados con sesgo, pueden dar a entender que tenemos un buen tejido empresarial. Por el contrario, la realidad es otra, por más que algunos se empeñen en disimularla. León no se puede analizar como una provincia al margen de la gestión de los parques empresariales y de los parques científicos y tecnológicos de la Junta de Castilla y León, que es quien gestiona esas competencias, por lo que se impone una comparativa autonómica.

Ya de entrada, entre las 10 mayores empresas de la autonomía, no hay ninguna de León. Hay tres de Valladolid, seis de Burgos y una de Ávila. León, ni está ni se le espera.

Tomando las cuatro primeras empresas leonesas, la que más factura en León es Valcarce, con 683,14 millones, seguido de Embutidos Rodríguez (352,93 M€), Miguélez (347,48 M€) y Agroalimentación Mendoza Pérez (247,79 M€).

En total, las 10 mayores empresas de León facturan una cantidad de 2.760,98 M€. Esta cifra es relevante, como veremos a continuación.

Sin hacer más números y comparar, puede parecer que en León hay un tejido empresarial potente, con altas facturaciones que, por lógica, repercutirán en el tejido económico de la provincia.

En Valladolid la empresa que más factura —y que no sorprenderá a nadie— es Renault Group España con 5.418,00 M€. La siguiente en facturación es Iveco (3.942,23 M€), le sigue Michelín España Portugal (3.153,00 M€) y el Grupo Entrepinares que factura anualmente 615,00 M€.

En total, las 10 mayores empresas de Valladolid tienen una facturación total de 15.311,32 millones de euros. Comparados con los 2.760,98 de León, se empieza a evidenciar dónde nos situamos en facturación.

Debemos tener en cuenta que, en esta comunidad autónoma, León es la provincia más grande en extensión y la segunda en población detrás de Valladolid.

Sigamos cotejando la facturación de las empresas leonesas con las del resto de las provincias de la autonomía.

Le toca el turno a Burgos. Solo las dos primeras facturan más del doble de lo que facturan las 10 primeras empresas leonesas. Así, Antolín factura 4.617,00 millones de euros. Le sigue Sigma España (Campofrío y Campofrío Frescos) con 1.082,00 M€, Pascual (914,00 m€) y Bridgestone Hispania Manufacturing (876,50 M€).

Las 10 mayores empresas burgalesas facturan un total de 10.807,03, muy lejos de los 2.760 M€ de las leonesas.

Continuando la comparativa con el resto de provincias, le toca el turno a Palencia. Para no alargar en exceso el análisis, diremos que el total de facturación de las 10 empresas palentinas del ranking, suma un total de 2.808,66 millones de euros, 47,68 millones más que las leonesas.

Añadiendo el resto de provincias, Ávila tiene una facturación total de 1.992,05 M€, Salamanca 2.707,10 M€, Segovia 1.498,82, Soria 1.071,23 y Zamora 1.881,15.

Podemos razonar más allá. La facturación empresarial es uno de los baremos que muestra la situación económica de un territorio. Las ganancias empresariales repercuten directamente en el tejido económico del lugar donde se producen, por lo que podemos preguntarnos, por ejemplo, qué impacto tiene la facturación empresarial en la distribución de salarios, el peso de las rentas del trabajo en un territorio, o en el Producto Interior Bruto (PIB) y, finalmente, en la Renta per cápita de los ciudadanos, que es un índice que se obtiene del anterior. Sabemos que hay proporcionalidad entre PIB y renta per cápita.

Para calcular el impacto sobre el PIB debemos restar a la facturación total los costes intermedios que suelen estar entre el 35% y el 50% de la facturación. Para este caso utilizaremos una media del 40%. Detraeremos también los impuestos netos a la producción, que están estimados en un 10%. De esta forma obtenemos el PIB. Al aplicar estos porcentajes a la facturación de todas las empresas por igual, vamos a obtener una imagen aproximada de cuál es la situación real de las empresas leonesas y su impacto económico en la renta per cápita de la población.

Los datos que obtenemos son los siguientes, en orden degresivo según el impacto de la financiación empresarial en la renta per cápita de cada provincia autonómica:

Burgos. PIB: 4.755,20 M€; Renta per cápita: 13.135 €

Valladolid. PIB: 6.737,00 M€; Renta per cápita: 12.753 €

Palencia. PIB: 1.235,80 M€; Renta per cápita: 7.804€

Ávila. PIB: 876,50 M€; Renta per cápita: 5.457 €

Soria. PIB: 471,30 M€; Renta per cápita: 5.226 €

Zamora. PIB: 827,70 M€; Renta per cápita: 5.000 €

Segovia. PIB: 659,50 M€; Renta per cápita: 4.174 €

Salamanca. PIB: 1.192,20 M€; Renta per cápita: 3.631 €

LEÓN. PIB: 1.214,80 M€; Renta per cápita: 2.729 €

Una vez más, los datos son desoladores para León. El impacto que tiene la facturación de las 10 mayores empresas leonesas en la renta per cápita de los ciudadanos es el menor de esta autonomía. Se puede apreciar que las provincias de la Región Leonesa ocupan los últimos puestos de la tabla, como suele ser habitual cada vez que se analizan parámetros de desarrollo provincial o regional, en contraposición a las provincias castellanas que ocupan siempre los primeros lugares. Un desequilibrio insostenible tratándose de provincias que comparten autonomía.

Teniendo en cuenta que la gestión de los parques tecnológicos y empresariales es competencia de la Junta de Castilla y León, que entre las principales empresas en Castilla figuran multinacionales, dotadas de abundantes ayudas públicas, y que en León el dominio de las empresas locales y nacionales en total, inferimos lo que corroboran todos los estudios realizados por multitud del investigadores y profesionales: Castilla y León es una autonomía fallida por asimétrica y desequilibrada, y que la gestión de la Junta es lesiva para el desarrollo socioeconómico leonés porque se centra en la promoción de empresas foráneas, que desarrollan su actividad en sectores ajenos a los de León, quedando postergadas las empresas de capital local.

En conclusión, deducimos que el desarrollo empresarial de la provincia leonesa pasa por conseguir el autogobierno del territorio. Con la Autonomía de León seremos capaces de gestionar nuestros parques empresariales y tecnológicos, con políticas enfocadas a nuestro crecimiento y no al de regiones vecinas, como está sucediendo ahora con Castilla. Es imprescindible continuar por el camino abierto para la consecución de ésta. No podemos dejar nuestro futuro en manos de la Junta de Castilla y León, gobierne quien gobierne, ya que su disfunción se arraiga en lo estructural.

Hace unos días salió en el boletín www.castillayleoneconomica.es el ranking de las 10 empresas que más facturan en cada provincia de esta «comunidad de éxito» (Mañueco dixit).

Analizando la situación de León en particular, comparada con el resto de la autonomía, se consigue obtener unos datos que, interpretados con sesgo, pueden dar a entender que tenemos un buen tejido empresarial. Por el contrario, la realidad es otra, por más que algunos se empeñen en disimularla. León no se puede analizar como una provincia al margen de la gestión de los parques empresariales y de los parques científicos y tecnológicos de la Junta de Castilla y León, que es quien gestiona esas competencias, por lo que se impone una comparativa autonómica.

Ya de entrada, entre las 10 mayores empresas de la autonomía, no hay ninguna de León. Hay tres de Valladolid, seis de Burgos y una de Ávila. León, ni está ni se le espera.

Tomando las cuatro primeras empresas leonesas, la que más factura dentro de León es Valcarce, con 683,14 millones, seguido de Embutidos Rodríguez (352,93 M€), Miguélez (347,48 M€) y Agroalimentación Mendoza Pérez (247,79 M€).

En total, las 10 mayores empresas de León facturan una cantidad de 2.760,98 M€. Esta cifra es relevante, como veremos a continuación.

Sin hacer más números y comparar, puede parecer que en León hay un tejido empresarial potente, con altas facturaciones que, por lógica, repercutirán en el tejido económico de la provincia.

En Valladolid la empresa que más factura —y que no sorprenderá a nadie— es Renault Group España con 5.418,00 M€. La siguiente en facturación es Iveco (3.942,23 M€), le sigue Michelín España Portugal (3.153,00 M€) y el Grupo Entrepinares que factura anualmente 615,00 M€.

En total, las 10 mayores empresas de Valladolid tienen una facturación total de 15.311,32 millones de euros. Comparados con los 2.760,98 de León, se empieza a evidenciar dónde nos situamos en facturación.

Debemos tener en cuenta que, en esta comunidad autónoma, León es la provincia más grande en extensión y la segunda en población detrás de Valladolid.

Sigamos cotejando la facturación de las empresas leonesas con las del resto de las provincias de la autonomía.

Le toca el turno a Burgos. Solo las dos primeras facturan más del doble de lo que facturan las 10 primeras empresas leonesas. Así, Antolín factura 4.617,00 millones de euros. Le sigue Sigma España (Campofrío y Campofrío Frescos) con 1.082,00 M€, Pascual (914,00 m€) y Bridgestone Hispania Manufacturing (876,50 M€).

Las 10 mayores empresas burgalesas facturan un total de 10.807,03, muy lejos de los 2.760 M€ de las leonesas.

Continuando la comparativa con el resto de provincias, le toca el turno a Palencia. Para no alargar en exceso el análisis, diremos que el total de facturación de las 10 empresas palentinas del ranking, suma un total de 2.808,66 millones de euros, 47,68 millones más que las leonesas.

Añadiendo el resto de provincias, Ávila tiene una facturación total de 1.992,05 M€, Salamanca 2.707,10 M€, Segovia 1.498,82, Soria 1.071,23 y Zamora 1.881,15.

Podemos razonar más allá. La facturación empresarial es uno de los baremos que muestra la situación económica de un territorio. Las ganancias empresariales repercuten directamente en el tejido económico del lugar donde se producen, por lo que podemos preguntarnos, por ejemplo, qué impacto tiene la facturación empresarial en la distribución de salarios, el peso de las rentas del trabajo en un territorio, o en el Producto Interior Bruto (PIB) y, finalmente, en la Renta per cápita de los ciudadanos, que es un índice que se obtiene del anterior. Sabemos que hay proporcionalidad entre PIB y renta per cápita.

Para calcular el impacto sobre el PIB debemos restar a la facturación total los costes intermedios que suelen estar entre el 35% y el 50% de la facturación. Para este caso utilizaremos una media del 40%. Detraeremos también los impuestos netos a la producción, que están estimados en un 10%. De esta forma obtenemos el PIB. Al aplicar estos porcentajes a la facturación de todas las empresas por igual, vamos a obtener una imagen aproximada de cuál es la situación real de las empresas leonesas y su impacto económico en la renta per cápita de la población.

Los datos que obtenemos son los siguientes, en orden degresivo según el impacto de la financiación empresarial en la renta per cápita de cada provincia autonómica:

Burgos. PIB: 4.755,20 M€; Renta per cápita: 13.135 €

Valladolid. PIB: 6.737,00 M€; Renta per cápita: 12.753 €

Palencia. PIB: 1.235,80 M€; Renta per cápita: 7.804€

Ávila. PIB: 876,50 M€; Renta per cápita: 5.457 €

Soria. PIB: 471,30 M€; Renta per cápita: 5.226 €

Zamora. PIB: 827,70 M€; Renta per cápita:

5.000 €

Segovia. PIB: 659,50 M€; Renta per cápita: 4.174 €

Salamanca. PIB: 1.192,20 M€; Renta per cápita: 3.631 €

LEÓN. PIB: 1.214,80 M€; Renta per cápita: 2.729 €

Una vez más, los datos son desoladores para León. El impacto que tiene la facturación de las 10 mayores empresas leonesas en la renta per cápita de los ciudadanos es el menor de esta autonomía. Se puede apreciar que las provincias de la Región Leonesa ocupan los últimos puestos de la tabla, como suele ser habitual cada vez que se analizan parámetros de desarrollo provincial o regional, en contraposición a las provincias castellanas que ocupan siempre los primeros lugares. Un desequilibrio insostenible tratándose de provincias que comparten autonomía.

Teniendo en cuenta que la gestión de los parques tecnológicos y empresariales es competencia de la Junta de Castilla y León, que entre las principales empresas en Castilla figuran multinacionales, dotadas de abundantes ayudas públicas, y que en León el dominio de las empresas locales y nacionales en total, inferimos lo que corroboran todos los estudios realizados por multitud de investigadores y profesionales: Castilla y León es una autonomía fallida por asimétrica y desequilibrada, y que la gestión de la Junta es lesiva para el desarrollo socioeconómico leonés porque se centra en la promoción de empresas foráneas, que desarrollan su actividad en sectores ajenos a los de León, quedando postergadas las empresas de capital local.

En conclusión, deducimos que el desarrollo empresarial de la provincia leonesa pasa por conseguir el autogobierno del territorio. Con la Autonomía de León seremos capaces de gestionar nuestros parques empresariales y tecnológicos, con políticas enfocadas a nuestro crecimiento y no al de regiones vecinas, como está sucediendo ahora con Castilla. Es imprescindible continuar por el camino abierto para la consecución de ésta.

No podemos dejar nuestro futuro en manos de la Junta de Castilla y León, gobierne quien gobierne, ya que su disfunción se arraiga en lo estructural.

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