La inseguridad del Húmedo está fuera de toda duda
Lo ocurrido este Jueves Santo en el Barrio Húmedo no puede sorprender a nadie. Una inmensa mayoría de ciudadanos aprovecharon, como cada año, para recorrer sus calles, visitar su hostelería y muchos de ellos para presenciar procesiones. Pero hubo grupos de indeseables que aprovechaban la tolerancia para incumplir la ley que prohíbe beber alcohol en la vía pública. Los excesos fueron una pesadilla ya desde el mediodía para los ciudadanos. Las víctimas más evidentes fueron las paponas del Dulce Nombre. El macrobotellón se ha disparado, por la permisividad municipal, en esa noche en la que se abren las costuras de algo así como un globo de conflictividad y peligrosidad que sigue creciendo en el Barrio Húmedo. Negar el problema que existe cada poco es faltar a la verdad.