La rectora de la ULE, con visos de marcar destino

Por favor rectora, tolere a este leonés de a pie, que, sin ánimo corrector y sí desde el más estricto sentimiento de pertenencia cultural leonesa e identitaria, se permita pedirla que apoyada en la fuente del saber y del conocimiento, en la ULE se sea extremadamente pulcro a la hora de nombrar el todo o la parte del ente autonómico que hemos de soportar por designio político. No se trata de enfrentamientos, no todo ha de ser drástico, la sutileza o la diplomacia se pueden equipar, entiendo, a un arma defensiva, ya política, ya cultural, ya científica…
Parte esta petición, no desde la humildad, pero sí desde el profundo «ser leonés», que lucha para impedir las componendas nominales que se han venido usando sirvan para el ahormado autonómico de los leoneses. Se reaviva en este caso ante una noticia que no desmenuzo, tomo lo mollar, de una parte del citado molde, en este caso concerniente a Acsucyl, dirigido a los responsables académicos de los título oficiales, dice: «…cifró en 23 las solicitudes enviadas hasta el momento a la Agencia Regional de Evaluación de la Calidad. Como quiera que la titulación de regional les gusta mucho emplearla a los del ente autonómico, que se niegan a admitir que es doble, leonesa una, castellana otra, lo más prudente sería calificar a la instituciones de la Comunidad como autonómicas, que no es poco y además real. Porque en puridad, y aunque siga siendo un atropello nominativo, se pueda tolerar en la intrahistoria comunitaria cuando más: Región política. La región leonesa, territorial y de paisanaje, no está abolida. Obviarlo, como intentan, ¡es usurpación! Me parece que ya se he dejado apuntado por donde voy, o cuál es mi intención, acerca de esta autonomía que nos controla hasta el pulso, como pronto van a poder comprobar los estudiantes de Grado de Medicina, cuando, distinguida rectora, consigamos arrancar con tal disciplina, ¡que hemos notado está en su empeño para 2026! La Región Leonesa ha sido amordazada políticamente por los autonomistas del ente autonómico llamado Castilla y León, quienes, y hasta con perversidad lingüística, nos vienen robando nuestro espacio, en letra y en esencia, ¡desde los inicios preautonómicos! Lo leoneses, y no es preciso ser leonesista para ello, entendemos que para las instituciones comunes, esto es comunitarias, si así queda más preciso, se debe emplear el término autonómicas. Dos territorios, dos pueblos diferentes, de tal modo lo demandan. No debe ser aceptada otra cosa ni aún en términos administrativos. En plan de «facedor» de entuertos, ha venido el señor Quiñones, dócil (por fiel) mensajero de todo lo que a la Junta interesa, en este caso a contarnos lo del Centro de Recuperación de Animales Silvestres, en Valsemana. León es señalado así por el dedo juntero, «como si mataran la osa» (y creo que es atinada esta expresión coloquial para la peripecia que abordo), cuando, precisamente desde el centro del poder, cada día más fortalecido, han estado ninguneando el saber veterinario que León posee, en esto, y en su autoridad académica en más altos menesteres. Y así se les «olvidaba», que se había de potenciar en todo momento el Hospital, Veterinario de León, en el que, dentro de su competencias, además de la de formación o actividad docente, estaba el Área de atención a animales silvestre. Por supuesto es más complejo que todo esto, pero lo dicho cubre, me parece, las necesidades aclaratorias de hoy. Oficialmente la Junta ha de colaborar pero venir a gestionarnos la cosa, que ¡estando reglamentado ya! seguro que se les atraganta a los gerifaltes autonómicos. De modo que el señor Quiñones ha venido a decirnos: la Junta acometerá el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) en la Finca Valsemana, situada en La Ercina (León). Y a continuación va el prurito: «Contará con la colaboración del Hospital Veterinario de la Universidad de León (ULE) en la realización de pruebas y tratamientos especializados». Está marcando dominio, nos está diciendo: la Junta acomete la obra (cuando toque). Mas, no es un regalo, es un control centralista, y como tal no a nombre y libre disposición de la Facultad de Veterinaria de León, de la ULE, ¡No! Se puede interpretar como se quiera, pero no nos dejemos engañar, por favor. Siguen tratando de colocarnos yugos por doquier.