Diario de León

Francisco J. López Rodríguez

Profesor Jubilado De Fp

Sánchez ¿cuándo coges las maletas?

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¿Para qué ha llegado Pedro Sánchez a la Moncloa? ¿Para regenerar la vida política en España? Por su boca, la de sus ministros, ministras solo se oye una palabra: progresismo. ¿Quiénes han progresado?

El progresismo es bandera de una ideología comunista que, bajo un engaño, ha llevado a los países a la miseria, a la pérdida de libertades, a la subyugación más terrorífica y a la degeneración humana.

El progresismo sanchista es: Vivir unos cuantos, del engaño, de la mentira. Aquí los únicos que progresan son los políticos que, amparados por una cohorte de medios de comunicación, muy bien pagados y alimentados con presupuestos del estado, pretenden aniquilar la inteligencia de todos los españoles para convertirnos en seres discapacitados y deambular como zombis por el planeta tierra.

Se ha demostrado y se está demostrando que el progresismo del actual inquilino palaciego es tapar toda la mierda monclovita y cacarear que el robo, el atraco, el contrabando es un bulo del contrario.

Por las manos de los servidores del bien público pasan miles de millones de euros. Los ojos son azores voladores que ven la presa y, como el ave rapaz, se lanzan hacia el preciado metal. Los propios políticos no son los cacos. El latrocinio lo encargan a matones, a delincuentes, a vagabundos, a la guardia pretoriana. Son estos los que, por orden del jefe, preparan el gran atraco, el gran asalto.

El Partido Socialista Obrero Español, en los cuarenta y siete años que llevamos de democracia, tiene una hoja de servicios, plagada de engaños, de corrupción, de tropelías que en la memoria RAM de esa máquina, llamada ordenador, hay que ampliarla cada poco porque no caben tantos datos que consagran al partido de Pablo Iglesias como un archivo lleno de fango que desprende tanto olor nauseabundo que la factoría del desodorante Nenuco no daría abasto para tapar tanta mierda.

No sé si hay algún partido político que esté libre de pecado. Al Partido Popular le cargaron un San Benito con lo de Bárcenas y la Gürtel por lo que Marianín tuvo que dejar las barbas en el colchón de la Moncloa y no le dio tiempo a coger el macuto. Es cierto que su puesto como registrador no necesitaba una gran maleta para llevarse el botín dado que ni siquiera tenía que coger la máquina de afeitar porque no la necesitaba.

Aquella moción de censura que orquestó Pedro con Pablo, el otro Iglesias, el comunista de boca, el revolucionario engachifla, no tenía otro objeto que derribar a Mariano. Pero tenía que haber un motivo. Este no fue otro que una sentencia urdida por ciertos jueces, preparada para justificar el asalto al poder. Ese asalto no era para dignificar España. Ese asalto era, como se ha demostrado y se está demostrando, para cercenar la unidad España y apoderarse del Estado y convertir este país en un feudo al servicio de una casta política que, cual al capones, gánsteres de primera línea que, valiéndose de los mayores hampones, iban a convertir Hispania en el mayor feudo de corrupción de la historia.

Como suele ocurrir en los golpes de estado, se recluta a lo más bajo de la sociedad a bandoleros, a trileros, a vagabundos de poca monta, a expresidiarios, para formar un grupo guerrillero que, metralleta en mano, aniquile a todo el que se ponga por delante. Sí, el inquilino de la Moncloa, valiéndose, sobre todo, del miliciano Pablo, reclutó al guerrillero más representativo del País Vasco, un tal Otegui, por nombre Arnaldo. Este que había estado en la cárcel por amparar a terroristas se enganchó al batallón rápidamente, porque el botín que iba recoger era ni más ni menos la libertad de todos los asesinos y capear libremente por esa tierra que el ayudó a regar de sangre para seguir succionando al estado que él odia, pero del que vive.

Otro lugar para reclutar hampones era Cataluña. Los Junqueras, Puigdemont y el experto en fotocopias, un tal Rufián, rápidamente se alistaron al tren de los bandoleros, sabiendo que iba a llegar la hora de liberación del mayor atraco al estado que era el asalto a la legalidad constitucional. Todo por cumplir el dicho maquiavélico: no importa qué medios emplees lo importante es alcanzar el poder.

Ya tenemos a los dos jefes de la guerrilla en la Moncloa que iban a dignificar la vida política.

¿Cuál ha sido el resultado? El Pablo que entró con las manos en el bolso vive en una casa palaciega. Y el que quedó en la Moncloa se convirtió y se está convirtiendo en el mayor protector de todo el gansterismo español

Hoy, el Partido Socialista es el mayor nido de corrupción que se conoce de Europa en su historia. Si volviera el tipógrafo Pablo Iglesias, como Jesucristo en el tempo, cogería el látigo y expulsaría a todos estos cacos, comerciantes y cambistas y pronunciará las mismas palabras: No convirtáis mi casa en una casa de ladrones. Pablo Iglesias los desterraría, lo más probable, al Sahara.

Hacer una recreación histórica de la corrupción de Partido Socialista es entrar en las mayores zahurdas putrefactas. Desde Filesa, los GAL, los EREs de Andalucía, más todo lo que hoy pulula por los medios. Tito Berni, Begoña la amadísima esposa, la Carmen Pano, la Leire Díaz, los lupanares, las secretarias de compañía de los Ábalos, Koldos, Aldamas y toda la corte celestial socialista, marcada por robos a la luz del día con alevosía y prevaricación. Esta es la hoja de servicios del Partido. Si pusiéramos encima de la mesa tanto desfalco paliaríamos la escasez de viviendas.

La armería mediática del partido y los medios de comunicación están preparados para desmentir lo que es una realidad: el partido Socialista o quienes lo representen, hoy en el poder, está metido en una ratonera que no hay sustancia venenosa para matar a tanto roedor.

Los únicos reductos comunistas y socialistas marxistas están en España. Europa vira hacia un nacionalismo identitario. El comunismo desapareció y el socialismo está desapareciendo. ¿Qué va a quedar del PSOE cuando caiga del caballo el emperador Pedro Sánchez? Puede ser que sea historia. El votante socialista vive en el país de Jauja. Los votantes socialistas, hoy, son coparticipes de la corrupción y serán causa del derribo del partido que fundara Pablo Iglesias. Si no cambia de timonel a tiempo, habrá que decir aquello de Jesucristo cuando contemplaba el templo de Jerusalén: Siempre te he querido cobijar como la gallina cobija a sus polluelos y nos has querido. Días de luto vendrán sobre ti. En el año setenta, después de Cristo, Tito destruyó el templo. Al templo Socialista Obrero Español solo le quedan días para ser demolido.

¡Socialistas, de verdad! Revelaros contra tanta ignominia, mentira, corrupción. Hay un socialismo auténtico no dejéis que os usurpen ciento cincuenta años de historia. De no ser así, seréis culpables y el partido que fundara Pablo Iglesias será un recuerdo de aquellos imperios fracasados, solo por mantener a un sátrapa en el pedestal. Debéis obligarle a que coja las maletas e, inclusive, a pagarle el viaje para que descanse en un país tropical y seguro que va a encontrar muchos súbditos agradecidos que le seguirán rindiendo pleitesía ya que sus maletas tendrán surtido suficiente para disfrutar de una vida placentera como cualquier rey en el exilio. Otro destino posible sería Marruecos. Seguro que el rey, Mohamed VI, no tenga inconveniente en darle asilo en uno de sus lujosos palacios.

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